-Vuelven a oírse voces favorables a que se permita la conversión de lonjas en desuso en viviendas, que en localidades como Llodio han sido ya pasto de la especulación. ¿Cuál es su postura?
-Hay localidades como Llodio, Getxo o Barakaldo, donde se permiten esas viviendas, que son municipios que carecen de suelo para afrontar otro tipo de soluciones. No es la situación de Vitoria, donde hemos urbanizado seis millones de metros cuadrados en Salburua y Zabalgana, y por tanto no está en nuestras prioridades dar pie a esos 'lofts'. Al contrario, preferimos buscar fórmulas para potenciar el comercio y la actividad terciaria en esos locales. Crear espacios residenciales en las plantas bajas nos llevaría a barrios-dormitorio, sin actividad. Y eso no es bueno.
-La especulación inmobiliaria es materia de máxima actualidad en los noticiarios. Marbella, Seseña, Telde... ¿Ve usted cosas 'feas' -digámoslo así- en su práctica diaria?
-Aquí, en siete años que llevo, no he visto cosas 'feas', como usted dice. Es cierto que constructores y promotores buscan su beneficio, lo que es lógico, y que a veces se exceden en sus peticiones. Pero como se suele decir, contra el vicio de pedir está la virtud de no dar.
-Por su trabajo, se relaciona de forma permanente con constructores y promotores. ¿Hay muchos 'Paco el Pocero' por esta zona?
-No. El empresariado alavés, el constructor vitoriano y el agente inmobiliario de la ciudad conocen que aquí las cosas se hacen de forma seria y sin ilegalidades. Y quienes han venido con otras intenciones, se han encontrado siempre con las puertas cerradas.
-¿Jamás le han ofrecido una comisión, un 3%, una ayudita económica a cambio de una tramitación urbanística o de alguna vista gorda?
-Nunca. Lo digo con la mano en el corazón. Y es normal, porque un concejal solo no puede nunca hacer algo así. Las tramitaciones de los asuntos urbanísticos son largas, pasan por varias instituciones y en ellas participa mucha gente. Para recalificar, por ejemplo, hacen falta informes de los técnicos del Ayuntamiento, la Diputación y el Gobierno vasco, y después una mayoría entre los concejales. Es imposible que se produzcan tramitaciones irregulares en Vitoria.
-¿En qué piensa cuando ve lo de Marbella?
-En el daño que hace a la buena imagen de políticos y funcionarios. Y en el sonrojo que provoca, claro.