Los juguetes se han adueñado de la televisión, los dulces y turrones acaparan la atención en los supermercados, las coloridas luces comienzan a iluminar las calles.... Todo anuncia la llegada de la Navidad. Y cada vez más pronto.
Unas fechas que llevan aparejadas, entre el sinfín de festejos, uno que ya se ha convertido en una tradición: las cenas. Suelen ser de empresa, aunque también reúnen a amigos o compañeros de algún equipo deportivo. Siempre en los días previos a las fiestas navideñas propiamente dichas, que se dedican más al entorno familiar.
Y para evitar sopresas, lo mejor es realizar la reserva con la suficiente antelación en cualquier restaurante vitoriano. A falta de más de un mes para la Navidad, ya no quedan prácticamente huecos libres para compartir, aunque sólo sea una vez al año, mesa y mantel con el jefe de turno o el compañero más guasón de la empresa.
El tan temido índice euríbor, que crece imparable y a ritmo vertiginoso, parece olvidarse, o al menos arrinconarse, durante esos días en los que estos banquetes son de obligada asistencia. «La gente se vuelve un poco loca en estas fechas, ya desde ahora se disparan las reservas. ¿Y luego se comenta que no hay dinero!», coincide Jokin Serrano, del Bilibio.
En su local, las noches del 14, 15, 21 y 22 de diciembre ya no cabe ni un alfiler. Al igual que en otros catorce establecimientos consultados por este periódico. Aunque algunos aún aceptan reservas, y no muy numerosas, como es el caso del Arkupe, Dos Hermanas o Lagardere, en la mayoría el aforo se encuentra completo. Y desde hace, como mínimo, un mes.
Menús a la carta
«Algunos se han llevado un susto otros años, y ahora optan por pedir mesa con tiempo. Sin embargo, todavía llama mucha gente y tenemos que decirles que no. Aquellos que no hayan reservado ya, se las van a ver mal en casi todos los sitios», asegura Javi desde la barra del restaurante Izaga.
Y eso que el hecho de que en esta ocasión Nochebuena caiga en domingo ha ampliado las combinaciones. Así, a falta de la solicitada noche del viernes 15, muchos optan por retrasar el convite una semana, hasta el 21 ó 22.
«Aunque por lo general no gustan tanto, este año están muy solicitados, pero aún queda algún que otro hueco», admite Marta Ortiz de Zárate, del Arkupe. Otros, por el contrario, prefieren adelantar el jolgorio. «Desde el 'puente' de la Inmaculada ya tenemos varias reservas», apunta Silvia Márquez, de Dos Hermanas.
Da igual el día que sea, porque lo que a buen seguro no faltará, además de las risas y diversión, es un buen menú, básico para alegrar los ánimos y caldear el ambiente. Las propuestas, de todos los gustos y colores, oscilan entre los 23 y 55 euros por cubierto, en función del lugar y los platos escogidos.
«Nosotros hemos preparado un menú especial, que incluye luego la posibilidad de disfrutar de la discoteca que hay en el local», especifica Fabián Tobalina, dueño del Andere.
En el Bilibio han optado por ofrecer, además de su surtido habitual, una muestra «algo más barata, por aquello de la economía, pero que aún así, no te quedas con apetito, que es lo que quiere la gente», recalca Roberto De Salvador.
Mientras, en el Conde de Álava, aquellos con dificultad para elegir, deberán aplicarse al máximo entre las siete opciones diferentes. Buen provecho.