Cortar al tráfico la calle Los Herrán no es cualquier cosa. Se trata de vetar el paso a 17.000 vehículos diarios que utilizan esta vía para desplazarse del sur de Vitoria a la salida norte de la capital alavesa. Ayer se colocaron las vallas que impedían acceder a Los Herrán desde Olaguíbel y los atascos, sobre todo al mediodía, no se hicieron esperar.
Y es que la única 'solución' para los automovilistas se ceñía a ascender el último tramo de esta calle, «un embudo» según algunos conductores tras la reducción de la calzada a un solo carril, girar por la avenida de Judimendi y salvar el escollo bajando por Santiago. El motivo, las obras con maquinaria pesada en un colector.
Jornada de ayer. Acaban de sonar las señales horarias del mediodía en los relojes de las torres-vigía. El tráfico en ese momento es denso. Se unen los automovilistas que remontan desde el Banco de España o Fueros con los que confluyen a ambos lados del Gobierno Militar, calle Pío XII incluida. Julio, policía municipal, aguanta bien el tipo entre motores y salvas ocasionales de bocinazos.
¿Qué tal se lleva esto», se pregunta al agente. «Bien, con tranquilidad. En peores plazas hemos toreado. El 90% de los conductores se porta educadamente y comprende que hay que hacer las obras. Luego hay un 10% de exaltados que siempre serán los mismos en situaciones de este tipo».
Julio y un trabajador de la obra obligan a los vehículos a subir Olaguíbel, salvo excepciones como ambulancias con destino a Urgencias de Santiago, taxis con personas mayores a bordo, algún urbano y motos. También se permite al acceso a Los Herrán para ciertos vehículos comerciales y al garaje de los residentes en Los Martelli. Por la tarde, terminados los trabajos de la maquinaria, se flexibilizó un tanto el paso.
Soluciones ciudadanas
Pese al civismo y la resignación generales, el personal al volante no puede -ni quiere- disimular el incomodo de las obras en una arteria tan importante como Los Herrán. Para Marian, detenida en Olaguíbel a 20 metros del semáforo, resulta «demencial» vetar a la circulación esta vía. Miguel Ángel Vara, otro ciudadano en su turismo, califica el cierre de «deplorable». «Llevamos aquí media hora parados. No sé, que busquen otras alternativas, como trabajar por las noches».
Juan Carlos Rodríguez pertenece a un gremio que sufre a diario cada alteración del tráfico, y son muchas. Es repartidor de refrescos. También aguarda con paciencia la luz verde del disco, que no era sinónimo de avanzar. «Una chapuza, está toda Vitoria en obras. Para nosotros, los repartidores, es una faena. Podían hacer estas obras en agosto, cuando la gente está de vacaciones».
Eloy de Orte, chófer de ambulancia, aseguraba que llegar de Zaramaga a Santiago costaba ayer diez minutos más de lo normal. «Para empezar, lo que les quedó mal fue dejar aquello» -señala el tramo de Olaguíbel entre Los Herrán y Judimendi- «con un solo carril». Eloy propone el «doble sentido» junto al hospital. Arturo Martínez, taxista, se apunta a la claridad escueta. «Lo de todos los días».