Apoyar la innovación, impulsar la internacionalización y potenciar el tamaño de las empresas vascas a través de un servicio integral son los principales objetivos de la Spri de cara al futuro inmediato. Así lo pone de manifiesto su director general, Mauri Lazkano, quien advierte de la necesidad de que el empresariado vasco cambie su mentalidad y se abra más a la cooperación, las alianzas y las fusiones para aumentar su tamaño. El responsable de la sociedad pública, que no ve riesgo de que en Euskadi se produzca una sangría de deslocalizaciones, avanza que la política de concesión de ayudas directas a empresas está llamada a desaparecer.
-Usted lleva algo más un año como director general de la Sociedad para la Promoción y Reconversión Industrial. ¿Qué diferencias hay entre la Spri que se encontró y la de hoy en día?
-Ha sido un año en el que nos hemos adecuado con rapidez a las nuevas necesidades de la empresa vasca y a las nuevas líneas que nos marca la política industrial. Durante este período también se ha visto la necesidad de dar una visión más integral de grupo. Queremos dar un servicio integral de Spri a la empresa vasca en áreas como el suelo, innovación, financiación, promoción e internacionalización.
-Acaba de referirse al nuevo plan aprobado por el Departamento de Industria. Los empresarios vascos han pedido en numerosas ocasiones que se produzca un impulso de la política industrial vasca para alejar los nubarrones que se ciernen sobre la economía. ¿Esa petición no es la peor crítica que se le puede hacer a la Consejería y a la Spri, que actúa como su brazo ejecutor?
-Creo que el mensaje lanzado por los empresarios iba más allá de una crítica. Creo que lo que querían decir al Gobierno vasco es que, conociendo la situación de bonanza económica actual, no baje la guardia y siga dando la importancia necesaria a la política industrial. Eso se ha hecho con la aprobación del plan de competitividad, en el que hay medidas de gran calado en apoyo de la industria. Hay una apuesta decidida para que la industria siga siendo el motor de la economía vasca.
-Entonces, ¿cree que esas declaraciones no significan que la labor desarrollada por el Gobierno vasco no es valorada por el tejido empresarial?
-Todos los datos que tenemos como Spri son fantásticos en cuanto a la valoración por parte de las empresas. Consideran que la labor que ha hecho la sociedad en todos su programas tiene una nota muy alta. Sin duda, los empresarios valoran nuestro trabajo.
-Da la impresión de que la Spri ha perdido el protagonismo y la iniciativa que tenía hace años y se ha convertido en una pura extensión burocrática del Departamento de Industria. ¿Recuperará alguna vez esa forma de actuar?
-El papel que en este momento asigna el departamento a la Spri es el de ser una parte decisiva en su estructura. Antes, el consejo de dirección de la consejería establecía lo que había que hacer y la Spri actuaba en consonancia. En este momento, la sociedad es parte del consejo de dirección. La Spri y el EVE estamos considerados como una corporación y, por lo tanto, pensamos y ejecutamos. Puedo asegurar que en el reto de la política de competitividad, el Departamento va a empujar y la Spri va a estar en cabeza.
-Es decir, ¿va a retomar la iniciativa?
-Totalmente.
-En Euskadi se han registrado destacados casos de fugas empresariales. Da la impresión de que las deslocalizaciones amenazan con generalizarse. ¿Hay alguna forma de frenar esta sangría o simplemente cabe la resignación?
-Creo que se está actuando de una manera bastante concienzuda en este tema. En principio, yo no hablaría de sangría. Evidentemente hay casos de deslocalizaciones; pero, desde el punto de vista de un análisis global de la industria, el problema queda minimizado. En Euskadi estamos en mejor situación que en otras comunidades autónomas, porque el peso especifico de las multinacional es menor. Tenemos un tejido industrial basado fundamentalmente en el desarrollo endógeno. No veo peligro de sangría de deslocalizaciones.
-La nueva política industrial puesta en marcha por el Gobierno vasco incluye una serie de medidas para frenar la marcha de empresas, como por ejemplo la entrada en el capital de compañías. ¿Actuaciones como ésa evitarán nuevas fugas?
-Creo que todas las medidas que se van a poner en marcha van a contribuir a anclar las empresas en Euskadi y a consolidar nuestro tejido industrial.
Aprovechar oportunidades
-Cada más son más las compañías vascas que advierten de la necesidad de deslocalizar su producción de menor valor añadido para garantizar su supervivencia y el mantenimiento en Euskadi de sus centros de decisión. ¿Esa tendencia no puede provocar a medio plazo un desvío peligroso de la actividad y negocio a otros países, en detrimento de las plantas vascas?
-El empresario vasco está accediendo a los mercados exteriores por multiples vías y eso es algo que nosotros apoyamos. Creo que lo peligroso sería no aprovechar las oportunidades de la globalización y obcecarse en ver siempre la internacionalización como una amenaza y en mantener la actividad aquí sea como sea. El proceso de sacar la actividad de menor valor añadido a países con mayores ventajas competitivas va a permitir obtener mayores márgenes, aumentar el valor de la empresa y de la actividad en I+D, y diversificar. En suma, mantener la empresa aquí.
-Las empresas vascas han recorrido mucho camino en el campo de la internacionalización. Cada vez son más las que no sólo venden en otros mercados, sino que cuentan con presencia directa. ¿Se puede considerar esa asignatura ya aprobada?
-En este momento tenemos un volumen importante de empresas con implantación en otros países. Creo que ya se llega a las 500. De ellas, la gran mayoría son 'pymes'. Por tanto, ya tenemos un importante camino recorrido, pero uno de nuestros objetivos como Spri es llegar a la mayor parte de las empresas. Por lo tanto, aún queda mucho camino por recorrer. Hay aún muchísimas empresas industriales a las que tenemos que lograr meter en esa dinámica.
-La Spri se volcará en la innovación para aumentar la competitividad empresarial. Ése es un objetivo antiguo, pero da la impresión de que las compañías no lo han interiorizado todavía. ¿Corre el riesgo el tejido industrial vasco de perder ese tren?
-No. Las empresas vascas no van a perder el tren de la innovación. Es más, estoy convencido de que Euskadi va a ser un referente en ese campo en los próximos años. La innovación está señalada como una apuesta estratégica del Gobierno vasco. Vamos a conseguir que se aplique en todas las actividades de las empresas y que Euskadi sea referencia.
-Otro de los grandes retos de la política industrial vasca es aumentar el tamaño de las empresas. Esa es aún una asignatura pendiente porque, hasta ahora, parece que el mensaje institucional va por un lado, y las empresas, por otro.
-Efectivamente, ése es otro de los grandes ejes estratégicos del Gobierno vasco. En es tema hay bastante por hacer y tenemos que cambiar la mentalidad del empresariado para lograr que se abra mucho más a la cooperación, a las alianzas, a la creación de consorcios y a fusiones en su caso.
Subvenciones
-La Spri ha cumplido ya 25 años de existencia. Durante ese tiempo la sociedad ha cosechado numerosos éxitos, pero seguro que también hay importantes asignaturas pendientes. ¿Cuáles son las principales?
-Creo que lo que debemos hacer es plantearnos, de hecho lo estamos haciendo ya, que en el corto- medio plazo tendremos que pasar de una gestión intensiva de programas de ayudas a la inversión a apoyar a los empresarios de una forma que no sea con fondos. Europa nos va cortar esa forma de actuar. En el medio plazo, podrán seguir existiendo programas de ayudas en temas como I+D, tecnologías de información, pero al margen de ello nuestra apoyo deberá ser de servicio, no económico.
-Entonces, la política de concesión de ayudas económicas tiene los días contados.
-Sí, pero las empresas vascas están ya acostumbrándose a que eso llegue a su fin. Hace ya años que la subvención a fondo perdido fue sustituida por créditos reintegrables. Es bueno que hayamos mentalizado a la empresa a no estar tan estrechamente ligada a la subvenciones.
-Desde un punto de vista temporal, ¿cuando se va a producir ese cambio?
-Se habla ya de plazos muy cortos en Europa, aunque algunos estados del Mediterráneo están forzando prórrogas. No obstante, en algunos sitios en dos años el tema va quedar muy limitado.,