Nueva polémica urbanística en Vitoria. El PNV exigió ayer una auditoría «externa e independiente» para aclarar el sobreprecio que se han visto obligados a pagar 24 familias adjudicatarias por sorteo de otros tantos chalés tasados en Ibaiondo. Las casas han sido construidas por la empresa Opacua sobre una parcela adquirida en concurso público al Ayuntamiento, por la que abonó 1,7 millones de euros.
Los futuros moradores de estas viviendas, que presentan como singularidad haber sido edificadas con criterios medioambientales, han tenido que pagar 50.000 euros adicionales cada uno, lo que ha elevado el precio final de los 250.000 euros marcados de inicio por la Administración a los 304.000. La subida, como desveló ayer el PNV, fue avalada en julio de 2003 por el Departamento de Urbanismo, cuyo director, Antón Sáenz de Santa María, comunicó en esa fecha a la empresa promotora que podía agregar 54.000 euros al precio inicial para sufragar el importe de las «instalaciones bioclimáticas» a emplazar en cada vivienda. Este aspecto, que incluye placas solares, suelo radiante y canalizaciones especiales de agua, se entendía hasta entonces incluido en el precio original marcado por el Consistorio. El coste venía a ser de 2.180 euros por metro cuadrado -el módulo máximo de VPO multiplicado por 1,75-, como consta en el pliego de condiciones que dirigió el concurso de venta de la parcela.
La modificación ha tenido, según los nacionalistas, un claro reflejo en la cuenta de resultados de la empresa a la que se adjudicó el solar. «Ha ingresado 1,3 millones de euros adicionales», explicó Martínez. Se trata, de otro lado, de la misma constructora a la que el Gabinete Alonso adjudicó el jugoso negocio de hacer apartamentos tutelados en la Casa de Napoleón, Etxezarra.
El PP lo defiende
El líder nacionalista puso sobre la mesa que el proceso se presta a «muchas dudas». De entrada, sorprende el propio trámite de adjudicación del solar. Se presentó Opacua, que ofertó 1,7 millones por ella, y otra propuesta de una empresa local, que curiosamente pujó con 60.000 euros. «Era una cifra ridícula porque querían denunciar que era imposible hacer 24 viviendas bioclimáticas por ese precio», interpretó Martínez. El portavoz del PNV lanzó, al hilo de este razonamiento, una pregunta al aire: «¿Si el resto de empresas hubieran sabido que iban a ingresar 1,3 millones edicionales, se hubieran presentado en serio?».
Pero la cuestión fundamental es otra, a su juicio. «¿Por qué decidió el director de Urbanismo alterar el pliego y permitir que se cobren 54.000 euros más? ¿Tenía competencia para hacerlo?», se preguntó. «Hay muchas cosas que explicar y pensamos llegar hasta el final. Los adjudicatarios no van a tener que pagar ni un euro adicional», aventuró Martínez.
El concejal de Urbanismo, Jorge Ibarrondo, defendió que el precio de «316.000 euros» quedó marcado por la Agencia de Renovación Urbana en el año 2004 «sin la discrepancia de ningún partido». En una nota, reiteró que el incremento de coste se debió a las «importantes novedades» que experimentó el proyecto en relación con sus características bioclimáticas, entre las que citó las placas solares, el suelo radiante sectorizado o la acumulación de aguas grises para riego de jardines.