El paro convocado ayer en Vizcaya en la enseñanza pública dio lugar a todo tipo de situaciones. Padres que no tenían dónde dejar a sus hijos y se presentaron con ellos en los colegios, cambios en los horarios de entrada y salida, clases suspendidas... «Pregunta a Educación qué ha hecho para cubrir a los profesores que hemos venido a trabajar», protestaba una docente del colegio bilbaíno Mina del Morro, mientras trataba de organizar la llegada de los alumnos.
En el centro educativo de de Miribilla, el paro obligó a retrasar tres cuartos de hora la entrada de los alumnos. «El mío ha venido, pero me he quedado con el hijo de una amiga que no tenía clase», señalaba Esperanza, mientras explicaba al resto de padres los motivos de la huelga. «Esto es lo de siempre. Quieren trabajar menos y cobrar más».