Las bicicletas son para el verano, pero este año también han servido para el otoño tan suave que ha vivido Vitoria. Y quizá acaben valiendo para todo el año. Al menos, ésa es la idea que baraja el Ayuntamiento en vista del éxito del servicio de préstamo de bicis, que en esta edición ha vuelto a batir todos los records. «Comenzó como una aventura de verano, pero puede quedarse como una aportación permanente», avanzó ayer el alcalde, Alfonso Alonso.
El incremento de un 335% en sólo dos años de la cifra de préstamos -se han triplicado los registros de 2004- y de un 279% en usuarios avalan, a su juicio, la conveniencia de «reflexionar» sobre la posibilidad de extender la experiencia los doce meses. «Todavía no hay una decisión tomada, porque habrá que estudiarla en función de los planes de sostenibilidad. Los datos son elocuentes y están ahí», insistió el regidor del PP.
Cuando se puso en marcha el servicio hace dos años, funcionó sólo cinco meses, de junio hasta noviembre. Este ejercicio se ha extendido ya durante ocho, de abril hasta apurar el último día de noviembre.
El alcalde subrayó que, junto al notable incremento de las cifras de usuarios, destaca el «cambio de cultura y de hábitos» detectado. Ya no es una iniciativa puntual, simbólica o alternativa, sino que el uso de la bicicleta comienza a incorporarse a la vida cotidiana. El servicio no se limita a una práctica veraniega, vinculada al ocio o el paseo, ni a los días festivos, sino que cada vez «son más quienes utilizan la bici en su vida cotidiana, como una manera práctica de moverse en la ciudad», señaló Alfonso Alonso.
Uno, en 236 ocasiones
El alcalde ofreció algunos datos elocuentes y significativos en ese sentido. Por ejemplo, las de una misma persona que ha utilizado el préstamo en 236 ocasiones en los últimos ocho meses. «Es decir, casi todos los días», subrayó.
El presidente de la Corporación admitió que al éxito del servicio ha ayudado también la climatología favorable de estos últimos meses -el pasado noviembre se llegaron a alquilar más de 8.000 vehículos- y que, sin embargo, el invierno vitoriano suele ser «más duro y, desde luego, menos propicio para andar en bici».
El centro cívico Aldabe, en el Casco Viejo, y la oficina de turismo de la plaza del General Loma han sido los dos puntos neurálgicos en que mayor número de operaciones de préstamo se formalizaron a lo largo de la última campaña. En el otro extremo, los frontones Beti Jai de Mendizorroza registraron la menor demanda de bicicletas entre todos los lugares desperdigados por la ciudad que completaban la pionera oferta municipal.