«Con las empresas que no cumplen, la Diputación no negocia, sino que aplica la ley». Rotunda y tajante, la titular foral de Urbanismo, Marta Alaña, justificó ayer con estas palabras la decisión de la Diputación alavesa de tramitar un expediente por daños y perjuicios a la empresa Comsa, la firma catalana a la que se encargó construir el nuevo museo de Arqueología, y a la que el Gabinete Rabanera terminó por rescindir el contrato el pasado mes de marzo por los continuos retrasos de las obras.
Interpelada por el juntero del PNV, Pedro Elosegi, Alaña compareció ayer en el pleno de las Juntas Generales para explicar las novedades de una obra que se encargó, por vez primera, en diciembre de 2003. La diputada popular recordó en la Cámara que, ocho meses después de que se decidiera rescindir el contrato a la primera empresa adjudicataria, los trabajos pendientes se adjudicaron al fin la semana pasada.
Doce firmas -las «mejores» del país- aspiraban a concluir el nuevo museo de Arqueología. Al final, las obras se han encargado -por 7,2 millones de euros- a la UTE (Unión Temporal de Empresas) Dragados y Lagunketa, que dispondrán de un plazo de ocho meses para llevar a cabo el proyecto.
De forma paralela, todo lo relativo a la museografía y a los contenidos del futuro museo se ha encargado a la firma Empty. «Con todo, prevemos que el museo se abrirá al público a finales de 2007 o principios de 2008», aseguró la diputada de Urbanismo.
«Mala gestión»
Las explicaciones de Marta Alaña no lograron convencer, en cambio, a Pedro Elosegi que llegó a calificar el proceso de reforma del museo como «la historia de una mala gestión, de un proyecto mal definido». «Ésta no es más que la confirmación por la vía de los hechos de que existía un mal proyecto con unos precios inviables para la empresa. Ahora, lo han sacado por el doble del coste inicial, luego la primera adjudicataria, en algo, tenía razón», censuró el juntero nacionalista.
Tras defender la legalidad y el buen hacer de la Diputación a lo largo de todo el proceso, Marta Alaña se limitó a afirmar que «al toro hay que cogerlo por los cuernos» y a defender la decisión del Ejecutivo de tramitar un expediente por daños y perjuicios. «Si hubiese tomado la decisión contraria, ahora se me estaría sacando la piel a tiras», concluyó la diputada.
Al debate que mantuvieron Alaña y Elosegi no asistió ayer ningún juntero de Ezker Batua, que decidió ausentarse del pleno en lo que calificó como «acto de protesta». La formación de izquierdas considera que as sesiones plenarias de la institución foral «se han convertido en una farsa y en una pantomima del Partido Popular. «El PP utiliza este espacio como la 'teletienda' del propio gobierno y está incurriendo en una clara falta de ética política», censuró el juntero de EB, Ritxar Bacete.