Si le ven ayer en la calle Dato aciertan su nacionalidad con un margen mínimo de error. En efecto, Mauro D'Onofrio es italiano. Viste estudiadamente de elegancia informal. Traje gris a cuadros y bufanda, sin corbata. La Cámara de Comercio ha invitado a este arquitecto milanés para que informe al sector sobre las nuevas tendencias en escaparates, en el tradicional concurso que organiza en colaboración con EL CORREO.
-¿Cuáles son las innovaciones?
-Hay un cambio en lo que es la gestión del escaparate. No se piensa en él sólo como un cristal y se juega mucho con la 'emocionalidad'. Un escaparate se tiene que ver de cerca, pero también de lejos, y es la parte comunicativa de la tienda.
-¿A qué se refiere con lo de 'emocionalidad'?
-Hay marcas que quieren comunicar más la psicología del producto que el propio producto. Hay tiendas que me quieren comunicar, por ejemplo, la aventura o la montaña. Y yo, como cliente, me digo 'quiero esta vida para mí'. Como una filosofía de vida.
-¿Qué importancia tiene un escaparate para atraer a la clientela?
-Un porcentaje alto porque representa la comunicación. Es como cuando entras a casa de una persona, no es lo mismo encontrarla bien vestida que en pijama. El escaparate te tiene que provocar ganas de entrar en la tienda.
-Sitúese como comerciante del género que quiera y diga cómo sería el escaparate de su tienda.
-El escaparate ideal debe ofrecer una buena comunicación del producto, dejar que se vea de cerca y de lejos y poner la mercancía junto a otras conexiones. Quiero decir que si yo vendo relojes de alta gama tengo que colocarlos junto a cosas que no estén a la venta, pero que combinen. Por ejemplo, una lámpara de diseño. Es teatro porque la venta es como la representación de una obra. El vendedor siempre repite lo mismo, es como un actor. El escaparate y la tienda son su escenografía.
-Ha paseado por el centro comercial de Vitoria. ¿Qué opinión se lleva de lo que ha visto?
-He visto una buena reforma de las calles céntricas, con peatonalizaciones, que ayudan al comercio. Y lo que he notado es una falta de cosas intermedias. Hay marcas ya conocidas y, al lado, la vieja filosofía de la tienda. Es un momento de cambio, se nota que Vitoria está cambiando.
Focalizar el cambio
-¿A mejor?
-Espero que sí. A mejor si los minoristas aprenden a hacer bien su trabajo y no llegan demasiadas marcas para 'igualizar' las calles. Los minoristas se dan cuenta de que tienen que cambiar, pero aún no han focalizado qué tienen que cambiar.
-El centro de Vitoria envejece y las grandes superficies cercan la ciudad. ¿Qué futuro tiene el comercio tradicional?
-Yo creo que al final se quedarán las grandes superficies y el comercio de siempre. El centro es la calle comercial de toda la vida, donde se va a pasear, y esto no va a cambiar nunca. Las grandes superficies se hacen viejas en diez años y la calle céntrica también, pero es bonita.