A algunos vitorianos les ha costado cara la afición a derrapar, hacer 'trompos' y tomar parte en las carreras ilegales que se han sucedido en los últimos meses en Júndiz y otras zonas apartadas de la ciudad, como las inmediaciones del Buesa Arena. Al menos tres de ellos han sido sentenciados ya por los jueces a penas de prisión y retirada del carné por sendos delitos de conducción temeraria.
Un informe de la Policía Local, al que ha tenido acceso EL CORREO, recoge tres sentencias en este sentido, aunque advierte de que «pueden existir más». En todos los casos, los tribunales han actuado a través de los conocidos como 'juicios rápidos' y han fijado penas de prisión de entre 4 y 6 meses y la retirada del permiso de conducir entre 8 meses y un año. Dos de los tres fallos judiciales, los más recientes, están fechados el pasado 4 de diciembre.
En los tres casos, los hechos denunciados por la Policía Local a través de la vía penal han tenido la consideración de delitos contra la seguridad del tráfico. No son casos aislados. En los últimos dos años, la Guardia Urbana ha dado trámite a media docena de atestados penales por conducción temeraria, la mayoría por participar en carreras en Júndiz y Gamarra.
Detenciones
En 2005 se detuvo a dos personas por «lanzas piedras y botellas e insultar» a los agentes que participaban en un dispositivo para evitar las competiciones ilegales y a una tercera por realizar un 'trompo' en una rotonda en la que había 500 espectadores. En 2006, se actuó contra otros dos asistentes a las carreras.
Los guardias vitorianos tienen orden de proceder con firmeza ante los delitos de conducción temeraria. Además de la denuncia administrativa -la multa económica-, deben poner los hechos en conocimiento del Juzgado de Guardia y de la Fiscalía de la Audiencia «cuando las conductas observadas puedan ser constitutivas de ilícito penal». Los agentes deben recoger, además, todos los datos posibles para que se reflejen en el atestado y permitan a los jueces determinar la gravedad del acto.