El colectivo ecologista Grupo Lobo, que defiende la convivencia entre ganadería extensiva y el mítico depredador, ha advertido de que Europa no pagará en el futuro subvenciones por «tener ovejas», sino que lo hará a aquellas comarcas en las que se conserve la biodiversidad, «osea el lobo». Andrés Illana, portavoz de este grupo, realizó ayer una encendida defensa de la protección de este legendario mamífero y cifró en unos 28 lobos, distribuidos en cuatro grupos familiares, la población de cánidos en un área de 2.700 kilómetros cuadrados de Burgos, Cantabria, Vizcaya y Álava.
Sin embargo, los daños producidos en la cabaña alavesa «existen», pero son «pequeños», agregó. Según los datos aportados por el conservacionista, en 2003, uno de los años con mayor número de ataques, se produjeron un total de 300 bajas -incluidas las reses muertas, heridas y desaparecidas-. Sobre un censo de unas 70.000 ovejas, supone poco más del 0,4%. La Diputación desembolsó ese año 60.000 euros. En 2006, a pesar de la «aparatosidad de las protestas, no se han producido más de cien bajas», añadió.
Coexistencia
Illana se mostró muy crítico con los sindicatos agrarios que piden la exterminación del lobo y protagonizan una campaña en contra de las medidas de protección de la Diputación. Elogió la actitud del diputado general, Ramón Rabanera, que en un discurso reciente afirmó que «hay que aprender a convivir con él».
El Grupo Lobo cree que hay que conseguir un gran acuerdo entre todas las partes afectadas para que los ganaderos tengan toda la ayuda de la administración y volvió a pedir la formación de una Mesa de Trabajo sobre el lobo en Álava que afronte todos los problemas. «La coexistencia es saludable. El lobo no es el problema. El pastoreo está en crisis por razones económicas y sociales», concluyó.