'Kontsumo Gelak', el centro de formación permanente de consumo -ubicado en las calle Adriano VI- del Gobierno vasco, acoge desde ayer y hasta mañana un curso para ofrecer información «útil y práctica» para evitar el sobreendeudamiento. Las charlas corren a cargo de dos abogadas vizcaínas -Ainara de la Hera y Mireia Tapia- que han trabajado en temas de consumo. En plena campaña navideña, con el gasto de las familias disparado, el consejo es de sentido común. «Hay que calcular previamente si el sueldo da para todo lo que te apetece comprar», afirma De la Hera. Y habla con el ejemplo: «Yo nunca pediría un préstamo para irme de vacaciones o comprarme el último coche».
-Imparte un curso para prevenir el sobreendeudamiento. ¿En qué consiste?
-En dar a conocer los factores que pueden llevar a esa situación y tratar de dar pautas para prevenir conductas.
-¿Qué factores son los principales?
-Ufff... La lista es infinita. La gente se deja llevar por multitud de productos. En cualquier caso, nosotras hablamos en el curso de dos tipos de sobreendeudamiento: el pasivo, que es consecuencia de una situación sobrevenida como el desempleo, una separación o una viudedad. Luego está el activo, que es el que se produce por consecuencia de nuestros actos, como abusar de los préstamos o de las tarjetas de crédito.
-¿Cuándo se puede decir que una persona o una familia está sobreendeudada?
-Cuando el salario permite a a duras penas pagar los créditos y vivir, de forma que no hay capacidad económica para poder hacer frente a un imprevisto.
-¿Existe un perfil de persona en esta situación?
-No, hay gente de todo tipo. De todas formas, sí creo que hay grupos de riesgo. Por un lado, están los jóvenes de alrededor de 35 años con precariedad laboral o bajos salarios que se hipotecan para un montón de años y, además, tienen créditos al consumo. Luego están las familias monoparentales que surgen tras las muertes o las separaciones. Divorciarse es sólo para ricos, porque resulta muy caro.
-¿Para qué no hay que endeudarse?
-Eso es algo muy subjetivo. Lo que a mí me puede parecer importante a otra persona le puede parecer lo contrario.
-¿Para qué no pediría usted nunca un crédito?
-Lo tengo muy claro. Para mí no tiene sentido pedir prestado para pagarme unas vacaciones. Igual a alguien le resulta rentable, pero yo no lo haría nunca y tampoco para comprarme el último coche.
-¿Qué consejo da en sus cursos?
-Sólo uno y es de cajón. La única manera de prevenir el sobreendeudamiento es saber cuánto ganas y ver dónde te metes. Siempre hay que calcular si el sueldo da para hacerse con todo lo que apetece comprar.
-¿Con eso basta?
-Bueno, también enseñamos cómo funcionan los préstamos, hipotecarios y de consumo, que la gente sepa leer la letra pequeña.