Descubierta en nuestro país por AXN y explotada para el gran público por Telecinco, la serie 'CSI' se ha convertido en paradigma de éxito televisivo. Paul Guilfoyle, que da vida al capitán Brass, nos desvela el secreto de la producción norteamericana.
-¿Qué hace un policía como Brass entre tanto científico como Grissom y compañía, no le harán luz de gas?
-No anda muy descaminada: al principio mi personaje se sentía un poco apartado, pero él mismo ha buscado las fórmulas para sentirse involucrado en el grupo.
-Los gustos a un lado u otro del océano no son iguales. ¿Qué tiene que tener una serie norteamericana para triunfar en Europa?
-Las preocupaciones globales son internacionales, los crímenes son universales y el apetito humano por buscar la verdad a través de la ciencia también, así que todos en 'CSI' estábamos convencidos de que una serie que habla de asesinatos, tecnología e investigación triunfaría, aunque he de confesar que jamás sospechamos un éxito tan inmediato en España.
-Un éxito universal que ha motivado la creación de dos franquicias más. ¿Cree que el tirón de Miami y Nueva York ha revalidado la supremacía de Las Vegas?
-Las tres son independientes entre sí, aunque contribuyen a avivar la moda por las series de este tipo. Por ejemplo, en Estados Unidos la que tiene más éxito es 'CSI Miami'.
-'Crossing Jordan', 'Bones'... Su serie es la culpable del 'fenómeno forense'.
-La creación televisiva es una mezcla de arte y negocio; en éste último aspecto, 'CSI' ha supuesto un auténtico filón. Sin embargo, como actor, tengo que reconocer que tenemos sobredosis de este tipo de series: tenemos forenses todo el año y a todas horas, es lo que tiene el éxito. La televisión es un negocio como otro cualquiera, ¿se acuerda usted de la primera hamburguesa de McDonald's?, entonces nos pareció sencillamente deliciosa y ahora, miles de bocados después y sin cambiar un ápice su fórmula, es lo peor que podernos echarnos a la boca.
-Con un currículum como el suyo, plagado de éxitos en cine y teatro, ¿qué le llamó a hacer televisión?
-Mis amigos piensan, orgullosos de mí, que hice la elección de mi vida, que me pasé a la pequeña pantalla justo en el momento apropiado y con la serie idónea, que además resultó ser un bombazo y la revelación del año. Sin embargo, la verdad es bien distinta: soy actor y este es mi trabajo, en aquella época mi mujer se quedó embarazada y yo necesitaba trabajar. ¿Qué le voy a hacer! Y encima la tele está peor pagada, no se crea.
- 'CSI' no es una serie para niños, sin embargo, a ellos les gusta.
-No es adecuada para ellos, es cierto. Mi único consuelo es que la violencia que muestra tiene una finalidad moral: los crímenes se acaban resolviendo siempre y las secuelas que provoca el mal se convierten en el trasfondo de las tramas.
-Después de seis años trabajando en equipo, ¿qué relación hay entre los actores?
-Somos una pequeña familia, no sólo por trabajar durante tantos años juntos, lo que nos ha unido en realidad ha sido el poder experimentar juntos. En lo que se refiere al trabajo diario, todo funciona como en las carreras de Fórmula 1: cuando el piloto entra en boxes, todo marcha perfectamente y muy rápido. Tenemos una relación muy buena.