Mikel Martínez (Vitoria, 1961) encara su segundo 'asalto' electoral a la Alcaldía de Vitoria como cabeza de lista del PNV dispuesto a gobernar «aunque sea en minoría» y con el «deseo» de que, pese al final de la tregua, Batasuna esté en la próxima Corporación. En esta entrevista el actual portavoz municipal jeltzale defiende levantar el futuro Palacio de Congresos «en Lakua y, si no, en San Martín» e insiste en hacer una ciudad del motor en Araca.
-Hace cuatro años aceptó ser candidato a regañadientes. Ahora, ¿le ha apetecido seguir en la guerra municipal o no se ha atrevido a decir 'no' a su partido tras la 'espantada' de su compañero, el portavoz en Juntas, Álvaro Iturritxa?
-No, no. Mi situación en el partido me permitía elegir, y lo que más me apetece en este momento es seguir en la vida municipal.
-Tras una legislatura de broncas y desacuerdos, ¿teme que los ciudadanos les castiguen a todos los partidos en las urnas?
-No ha sido una legislatura improductiva. Ha habido acuerdos im-portantes, como el plan para revitalizar el Casco Medieval, y trabajamos juntos en materia de vivienda, movilidad, centros cívicos... Pero lo que más trasciende es la bronca. Dicho esto, sí creo que la ciudadanía está desencantada con el colectivo político. Ahí está el sociómetro, que nos suspende a todos. Eso puede traducirse en un bajo nivel de participación en las urnas y eso nos preocupa muchísimo.
-Los partidos de la oposición han hecho una auténtica piña frente-contra al PP. ¿A quién cree que beneficiará más en las urnas ese cuatro contra uno?
-El victimismo al que juega el PP puede tener cierta audiencia. En cuanto a nosotros, cuando trabajamos en esa clave no lo hacemos pensando a quién va a beneficiar. Nuestra posición es honrada y no llega a los niveles de confrontación del PP allí donde ejerce la oposición. Es más, hay quien nos ve hasta blandos con este gobierno.
-¿Qué efecto tendrá sobre el PSE?
-Tiene una oposición más complicada por su forma de hacer política. Es en buena parte el responsable de que en Vitoria y en Álava gobierne el PP. Ellos les votaron, yo no. Ahora se quieren sacudir esa responsabilidad ejerciendo un a oposición más agresiva. La ciudadanía no entiende esos vaivenes. No se puede estar en misa y repicando. Esa ambigüedad les va a pasar factura en las urnas.
-¿Cree que los ciudadanos perciben a la oposición como verdugos y al PP como víctima ,o les ven como los látigos de los justos fustigando la ineficacia de los populares?
-Habrá gente que se sitúe en esos extremos, pero creo que la mayoría ve que hacemos nuestro trabajo, que es fiscalizar las actuaciones del gobierno. Es decir, no dejar que haga lo que le da gana, cuando y como le dé la gana, y cometiendo irregularidades.
Proyectos que no salen
-¿No le produce cierta envidia que en ciudades como Bilbao, donde gobiernan ustedes, la mayoría de los proyectos salgan adelante con el apoyo de todos los partidos?
-Es que algo tendrán los que gobiernan allí, como poder de persuasión, algo que no tiene Alfonso Alonso. Pero, claro, es que no actúa como alcalde de esta ciudad sino como el presidente del PP de Álava. Y eso le está perdiendo.
-Ni el auditorio del PP en La Senda ni el que defienden ustedes y el PSE en Lakua. Ni el nuevo Ayuntamiento ni la intermodal... ¿No le parece que los ciudadanos tienen derecho a estar enfadados?
-Todo el del mundo. Pero no voy a asumir responsabilidades que no nos corresponden. Hay gobiernos en minoría que son capaces de sacar las cosas adelante, como en su momento el de Bilbao o el de Donosti. Aquí el problema es la prepotencia y el despotismo de este alcalde. A menudo desprecia el papel de la oposición y eso no ayuda a mantener una relación normalizada ni a lograr acuerdos.
-¿Ha hecho algo bueno el Gabinete Alonso?
-Sí, algo sí, como buscar el consenso en materia de vivienda. Y ahí le reconozco que nos ha tenido en cuenta, ha facilitado la incorporación del PNV al pacto de vivienda y ha normalizado las relaciones con el Gobierno vasco. Y, pese a los altibajos, la cordura ha imperado en el plan del Casco Medieval y las cosas se han hecho medianamente bien.
-El tranvía es uno de los pocos proyectos de calado en marcha. Hace once años, el PNV de Cuerda se opuso y salía gratis. Ahora lo apoyan, pero Vitoria deberá pagar por tenerlo 35 millones de euros. Caro cambio de opinión el suyo para la ciudad
-Eso de que salía gratis es muy relativo. Además, lo pague el Gobierno vasco, el Ayuntamiento o la Diputación, al final todo sale del mismo sitio: de los impuestos de los ciudadanos. ¿Cambio de opinión? Los tiempos, las personas y las visiones cambian. Hace once años no imaginábamos la ciudad que va a ser dentro de seis o siete. Tampoco estaban previstos los crecimientos de Salburua y Zabalgana. En estos momentos, el tranvía es una medida acertada.
-Ustedes defienden que San Martín tenga su propio centro cívico. Si gobiernan, ¿lo construirán?
-Sí. De hecho, tenemos previsto que sea en la parcela donde ahora está el aparcamiento en superficie junto al centro de salud.
Bromas, cerebros y Araca
-El equipo de gobierno ha puesto a la venta tres de las cinco parcelas de la plaza Euskaltzaindia, en donde ustedes y el PSE aspiran a levantar un Palacio de Congresos. Si gobiernan, ¿recuperarán esos solares o buscarán otra ubicación?
-En lo que queda de legislatura vamos a esforzarnos parea que no se produzca esa venta. Vamos a ser muy beligerantes con este concurso y haremos todo lo posible en el ámbito político y jurídico para intentar paralizarlo.
-Ponga que no consiguen nada.
-Pues buscaremos otra parcela.
-¿En Lakua? ¿En San Martín?
-Debe ser un solar grande y en Lakua no parece que haya otro espacio de esas características. Nos gustaría el que le he comentado antes de San Martín.
-Llegado ese momento, ¿llamarán a Navarro-Baldeweg, convocarán otro concurso internacional de ideas o uno vasco?
-Habría que tener amplitud de miras y hacer un concurso internacional. Lo más abierto y rápido posible porque, cuando gobernemos, será nuestra prioridad.
-¿Y qué harán con el Europa?
-Estamos madurando la idea de crear un espacio para la relación intercultural donde se facilite la integración de las personas que han venido de otros países y puedan desarrollar sus actividades. Un lugar que simbolice la ciudad de brazos abiertos que somos.
-El alcalde Alonso ya ha puesto en marcha la Casa de las Américas.
-Bueno, sí, en Molinuevo. Pero eso es una broma. Además, nosotros hablamos de un espacio de en-cuentro para todas las culturas.
-¿Qué proyecto estrella puede prometer y promete?
-Arakamendi. Creo que el circuito de carreras puede ser un referente y uno de los motores económicos de la ciudad. Pese a la convulsión que ha creado la idea hay mucha gente ilusionada.
-Pero esos terrenos pertenecen al Ministerio de Defensa. ¿Tienen ya algo atado con el ministro Alonso o está todo por concretar?
-Bueno, ahí está nuestro diputado en el Congreso Emilio Olabarria. Le une una buena amistad con el ministro y parece que no hay una mala disposición por su parte.
-La próxima semana iniciará sus trabajos una comisión de investigación para esclarecer los presuntos escándalos urbanísticos del PP en torno a unos chalés en Ibaiondo y Ali. ¿Cree que alguien se ha estado lucrando?
-Pues no lo sé. Por eso la comisión de investigación. Pero que una empresa reciba de repente 1,4 millones de euros de más por el morro nos da qué pensar. Las dudas son más que razonables.
-¿Se trata de incompetencia o de corrupción?
-Hasta ahora era una cuestión de pura y dura incompetencia. Ahora hay indicios de posible corrupción.
-¿Dirigidos por un solo cerebro o por más?
-Hay varios. Incluido el del alcalde y el del director de Urbanismo. Si Alfonso Alonso hubiera tenido en su día los arrestos para cesarle, hoy tendríamos otro escenario.
Tripartito para Álava
-Como el resto, aspiran a ganar el 27-M, pero parece poco probable que nadie tenga mayoría. Su partido apuesta por el tripartito, pero no parece que sume. ¿La siguiente opción de pacto es el PSE?
-Creemos que el tripartito va a tener más votos que el PP. Si los populares gobiernan ahora con nueve concejales, ¿no vamos a poder gobernar nosotros con diez u once? Y si ganamos en las dos instituciones, gobernaremos las dos. ¿Alianzas? No podemos hablar de pactos postelectorales antes de que los ciudadanos hablen.
-Su colega, el candidato jeltzale a la Diputación, Xabier Agirre, ya lo hizo. Declaró a este periódico que el PNV prefiere el Palacio de la Provincia. ¿Le telefoneó para decirle un par de cositas?
-No. Ja, ja, ja. Tradicionalmente es lo que ha imperado... No me enfadé con él, no. Fue la primera persona que conocí cuando me afilié, a los 16 años, y me alegro mucho de que sea nuestro candidato.
-Tras la ruptura de la tregua por parte de ETA sin previo aviso, ¿aboga porque Batasuna pueda presentarse a las elecciones municipales?
-Ahí siempre he sido tajante. No podemos tener sin representación a una parte de la ciudadanía.
-¿Aunque siga sin condenar las bombas y los asesinatos?
-Batasuna siempre se ha comportado igual y ha estado representada en las instituciones cuando había muchos más muertos. Además, ningún proceso de paz podrá seguir adelante si los seguimos dejando fuera.
-Su ausencia podría beneficiarles electoralmente.
-Es posible, pero quiero que Batasuna esté representada en este Ayuntamiento aunque eso implique menos concejales del PNV.