«Por muy bien que vaya la economía, siempre va a haber colectivos que necesiten prestaciones económicas sociales». Éste es el mensaje que lanza Loli García a la hora de referirse a las ayudas de emergencia social, conocidas como AES. La directora del Departamento municipal de Intervención Social pone el acento en el colectivo de viudas. «La baja cuantía de las pensiones obliga a muchas a recurrir a las ayudas», denuncia.
-¿No le resulta sorprendente que una sociedad como la alavesa, en la que se ha llegado casi el pleno empleo, no disminuya el número de personas beneficiarias de las ayudas económicas sociales?
¯No. Siempre va a haber colectivos que precisen las ayudas.
-¿Cuáles?
-Las personas con enfermedad mental y quienes se quedan sin trabajo a los 50 años tienen serias dificultades para la inserción laboral. Además, la tercera edad va a tener que seguir teniendo ayudas. En este apartado, el colectivo de viudas es un caso muy claro. La baja cuantía de las pensiones que reciben les obliga a pedir las AES para poder mantener los gastos de la casa. Y es lógico, muchas cobran por debajo del salario mínimo e incluso de la renta básica. No queda más remedio que complementar sus ingresos.
-¿Cómo se explica que casi el 40% de los perceptores de las AES sea ya inmigrante?
-Por un doble motivo. Por un lado, hay personas que, al no tener papeles, no pueden acceder al mercado de trabajo. Por otro, hay inmigrantes regularizados pero con unos empleos tan precarios que no les llega para vivir.
Exclusión social
-El último informe sobre las AES también apunta un incremento de las mujeres como beneficiarias. ¿La pobreza sigue siendo femenina?
-Es algo que se viene detectando desde hace tiempo y que ya pusimos de manifiesto hace algo más de un año en un estudio específico. Pero, al margen de este fenómeno, figuran más mujeres en las AES porque, aunque haya por detrás de una pareja o una familia, siempre son ellas las que hacen las solicitudes, las que 'dan la cara' ante las instituciones.
-¿Qué apartado del informe le ha llamado más la atención?
-Sin duda, que el 80% de los perceptores de las ayudas sean personas solteras, separadas o viudas. Esto demuestra que los cambios familiares, divorcios o fallecimientos suponen la exclusión social para muchas personas.
-¿Es lógico que el 100% del dinero se destine a alquilar, amortizar o mantener la vivienda?
-Para nada. Se debe potenciar la política de vivienda de alquiler social porque hay gente que no puede acceder a la de propiedad aunque sea protegida. Así, las AES se podrían destinar a gastos extraordinarios.
-¿Éste es el reto?
-Sí, pero también avanzar más en políticas de inserción laboral.