Lunes, 8 de enero de 2007
Registro Hemeroteca

en

EDICIÓN IMPRESA

ANÁLISIS
Fin de fiesta
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

No ha resultado un fin de año especialmente alegre gracias a que los etarras y sus adláteres han logrado la heroica y difícilmente superable hazaña de que dos personas nunca más celebren nada y de que se hayan convertido en escombros un montón de toneladas de aparcamiento mientras continuan con sus ejercicios de cinismo victimista.

Pero a trancas y barrancas hemos conseguido empezar el año e incluso sonreír a los Reyes Magos: estupendísimo el coche de payasos del desfile de Vitoria, por cierto. Se ha acabado el ciclo festivo y volvemos a la normalidad, a recordar que la vida es algo que se desarrolla sin grandes almacenes, lucecitas o turrón y, sobre todo, sin villancicos ñoños. Volvemos, en fin, a vivir en la certeza simple de que merece la pena seguir pateando el mundo, aunque a veces esta determinación sea muy dura de mantener.

Éste es el caso de los vitorianos obligados a recurrir a las ayudas de emergencia social para sobrevivir. Las viudas de ridícula pensión, los parados de cierta edad, esas mujeres y hombres en empleos precarios y miserablemente pagados, todos ellos y otros saben de la dificultad de mantenerse, de encontrar algo que les permita seguir. Saber que mis impuestos sirven para ayudarles me reconforta bastante. Y me preocupa mucho que más de uno va a decir: «Fíjate, el cuarenta por ciento de quienes reciben esas ayudas son inmigrantes. Estoy pagando impuestos para que vengan los de fuera». El imbécil razonamiento está muy extendido, no se crean. ¿Cómo vamos a dar nuestro dinero «a los que no son de aquí»! Porque encima vienen sólo buscando la pasta y, si no la reciben, se hacen delincuentes.

Por Dios, estúpido xenófobo, lea bien la noticia, si es que sabe. Cuatro de cada diez de las ayudas son para los emigrantes, de acuerdo, pero el 91% de los foráneos se ha encontrado su propia forma de vida, por lo general haciendo un trabajo imprescindible que usted, energúmeno racista, no está dispuesto a hacer.

jc.p.cobo@diario-elcorreo.com

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo

Canales RSS