Lunes, 8 de enero de 2007
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Más sobre las Agustinas
El convento ubicado en Artziniega es depositario de cuatro siglos de historia
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Fachada de las Agustinas de Artziniega. / SOCIEDAD LANDAZURI
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CORRESPONDENCIA
Correspondencia. Los lectores interesados en hacer llegar sus sugerencias a la sección Nuestro Patrimonio pueden dirigirse por escrito a: Sociedad Landazuri. Centro Cultural Montehermoso. Fray Zacarías Martínez, 2. 01001 Vitoria-Gasteiz. Teléfono 945 16 26 70 (martes y jueves, de 17.30 a 19.30). Correo electrónico: sociedad.landazuri@vitoria-gasteiz.org.

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Hablábamos la semana pasada del libro escrito por José Iturrate, 'El convento de las Agustinas de Artziniega', elogiando esta obra, interesante y bien documentada. Ahora bien, por error decíamos que el libro había sido editado por la Diputación. No es así. Ha sido el Ayuntamiento el respondable de la edición.

Algunos lectores nos han agradecido que prestemos atención al libro, al convento y a Artziniega. Naturalmente, hay muchas razones para que hagamos eso. El convento es depositario de cuatro siglos de historia, ahora reunidos en la obra del estudioso José Iturrate, que ha aumentado lo que sabíamos sobre el monasterio. Y confesemos que Artziniega nos atrae especialmente, con su belleza y su encanto, aunque vemos con extrema preocupación y gran disgusto los peligros que acechan a la villa en materia de patrimonio y paisaje. Ya se han cometido muchos desmanes, que han afeado no pocos rincones de Artziniega, tanto en el núcleo como cerca del Santuario de Nuestra Señora de la Encina. Es ese tipo de urbanismo estúpido, que manda construir sin el menor respeto. Como ya denunciamos, uno de los mejores templos alaveses tiene cerca unas viviendas anodinas, una bofetada al buen gusto.

Volvemos al libro, que viene a ser una ampliación del artículo del propio Iturrate en el 'Boletín de Sancho El Sabio' de 1977. Aprovecharemos para hacernos eco de algunos aspectos que por mor de la brevedad no pudimos mencionar el día pasado. Por ejemplo, que el convento ha sido llamado frecuentemente de Nuestra Señora de los Remedios. Y que llama la atención que los fundadores cedieran su casa-torre para que allí se hiciera el cenobio. En un documento, Pedro Ruiz de Montiano e Inés de Orive declaran: « queremos que en dicha casa-torre se hagan los aposentos en que estén y vivan las dichas monjas, y en la otra casa se haga la iglesia y coro, y se acomoden los demás edicicios». Esas casas son las adquiridas por los fundadores para que el convento tuviera el espacio suficiente.

Por lo demás, volvemos a ver la intervención del dinero americano en un monumento alavés. La fachada principal, por ejemplo, parece que fue pagada con fondos remitidos desde Querétaro (México) por Antonio de Jáuregui, marqués de Villar de Águila, que tenía una hermana en el convento, sor Isabel del Espíritu Santo y Jáuregui.

Krea ¿o destruye?

El 19 de septiembre de 1904 se puso la primera piedra del convento de las Madres Carmelitas de Betoño. Fue una obra costeada por Lorenzo Rolland y Paret, vecino de Madrid y cónsul de España en Toulouse, según los planos del arquitecto Javier de Aguirre, vecino de Madrid, miembro de la Real Academia de San Fernando (sin duda de origen vasco). Se hizo en estilo neogótico, con «bella línea y agradables proporciones», como escribe Micaela Portilla en el tomo IV del 'Catálogo munumental de la diócesis'. Y continúa la profesora Portilla diciendo, entre otras cosas: «El exterior del tempo muestra pináculos y ágil arquitectura». La misma autora menciona el sepulcro de Rolland, fallecido en 1918, con una inscripción en elegante latín. La información termina diciendo que la comunidad de monjas que se aposentó allí procedía de Les, en el valle de Arán. Nosotros quisiéramos saber más, y seguir la pista de una comunicación oral del sabio vitoriano Odón Apraiz, según el cual las monjas venían de Francia, donde las leyes laicistas hacían difícil el desenvolvimiento normal de la Iglesia.

Pues bien, hemos visto los dibujos y croquis de lo que la Caja Vital pretende hacer en el antiguo convento. Y hemos de decir que nos inquieta enormemente el proyecto. Por el momento, digamos lo siguiente: ¿es necesario todo ese conjunto de añadidos sobrevolando el edificio, que van a machacar la silueta exterior?

 
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