Estaban pero ya no están. El motivo y la fecha de su retirada son, por ahora, un misterio; mejor dicho, una pregunta sin respuesta. Los postes de socorro colocados en 2001 en el tramo entre Vitoria y Navarra de la N-1 han desaparecido sin haber llegado a entrar en funcionamiento y sin que el Gobierno vasco, su propietario, explique lo ocurrido.
En el año 2000, la Diputación alavesa y el Departamento de Interior del Ejecutivo autónomo vieron necesario dotar a la principal carretera de Álava de teléfonos de urgencia cada dos kilómetros. Para lograrlo, acordaron que Interior redactase el proyecto, adquiriese y montase los postes y se encargase de su explotación a través del servicio SOS-Deiak. Por su parte, la Administración alavesa acometería la obra civil, es decir, las canalizaciones en las que tendrían que instalarse los cables de conexión.
Este acuerdo fue aprobado por el Ejecutivo foral del PP en febrero de 2001 y ratificado por las Juntas Generales de Álava un mes después. Por su parte, el Gabinete Ibarretxe le dio su visto bueno en octubre de ese mismo año, casi al mismo tiempo que instalaba los puntos telefónicos. El remate final a tan farragoso trámite burocrático tuvo lugar en diciembre del mismo ejercicio. El diputado general, Ramón Rabanera, y el consejero de Interior, Javier Balza, estamparon su firma en el convenio de colaboración.
Papel mojado. Cinco años y un mes después, los postes no están. El Gobierno vasco ha prescindido de ellos antes de su estreno. La fecha en la que fueron retirados no ha sido facilitada, así como tampoco los motivos de esta decisión. Desde hace casi dos meses, los responsables del Departamento vasco de Interior y de su Centro de Gestión del Tráfico eluden facilitar a este periódico una explicación sobre el paradero de los postes SOS.
Por su parte, la Diputación alavesa señala que la cuestión no es de su competencia. «A nosotros nos correspondía realizar las canalizaciones para introducir las conexiones y así lo hicimos. Cumplimos nuestra parte», se limitó a comentar un portavoz autorizado de Obras Públicas.
Según el acuerdo entre las dos instituciones, dotar a la N-1 de «un sistema de puntos de socorro, así como de equipos de comunicaciones, para prestar servicios de atención de emergencias como de regulación, control y seguridad del tráfico» suponía un desembolso de al menos 408.688 euros (68 millones de las antiguas pesetas), de los cuales la Diputación aportaba algo más de 210.000 euros e Interior, el resto.
En varias carreteras
Medios consultados por este diario consideraron que el Gobierno vasco ha podido renunciar al proyecto por la proliferación de teléfonos móviles. Este razonamiento, sin embargo, no encaja con la práctica habitual de dotar de esta infraestructura a las nuevas carreteras de gran capacidad.
En Álava, cuenta con esta dotación la AP-68 y también dispondrá de ella la AP-1 que construyen la Diputación de este territorio y la de Guipúzcoa. En esta provincia, la autovía de Leizaran tiene este servicio, mientras que en Vizcaya existe en el tramo de la A-8 comprendido entre Malmasín y Barakaldo.