Viernes, 12 de enero de 2007
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El ex arzobispo de Varsovia recibió regalos por su «fiable» labor de confidente
Nuevas pruebas comprometen aún más a Wielgus mientras la Iglesia polaca se reúne hoy de urgencia para abordar la 'caza de brujas'
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A medida que pasan los días, la dimisión fulminante del ex-arzobispo de Varsovia, Stanislaw Wiegus, el pasado domingo se revela cada vez más oportuna, pues están saliendo a la luz nuevos detalles sobre el pasado de espía del prelado bajo el régimen comunista que habrían aumentado el escándalo si siguiera en el cargo. La prensa italiana está reproduciendo documentos de la Policía secreta polaca, la SB, que ofrecen datos que desmienten y agravan la versión ofrecida por Wielgus. Por ejemplo, según estos papeles, recibió «valiosos regalos» por su colaboración, que se remonta a 1967 -y no 1978 como él dijo-, su labor habría sido «de gran valor operativo» y era considerado una fuente «fiable».

Eso es lo que consta en una ficha de la SB que data de 1973 y describe las características e historial del «agente Grey», seudónimo de Wielgus. El texto revela el alto nivel de infiltración de los servicios secretos, pues lo sabían todo de su familia y vida privada, así como de su carácter y aficiones. El 'adiestramiento' comenzó con un contacto y sucesivos encuentros, «gracias a los cuales se mostró cada vez más confiado».

Vigilar a Wojtyla

«Como resultado, tras cinco años de colaboración y cerca de 50 encuentros, la SB ha obtenido de Grey algunas informaciones concretas que han tenido un gran valor operativo», dice el informe, que habla de datos sobre el mundo católico y universitario, pero también señala que Wielgus proporcionó «materiales originales», como discursos y textos, e incluso grabaciones de conversaciones «con autoridades de la Iglesia e importantes intelectuales».

Con todo, a estas alturas Wielgus es la última de las preocupaciones de la Iglesia polaca, que hoy celebra una reunión extraordinaria de la Conferencia Episcopal para abordar el escándalo, indecisa entre el 'mea culpa' y el cierre de filas. Cada día se publican nuevas revelaciones y el último filón amenazante son los 14 obispos contactados en 1978 para espiar a Karol Wojtyla, considerado probable sucesor de Wyszynski al frente de la Iglesia polaca. Han salido a la luz sólo los nombres en clave, pero el secreto puede saltar en cualquier momento.

Un aspecto es especialmente delicado: algunos prelados habrían tenido contactos con los agentes de la SB que asesinaron al padre Popieluzsko, un cura cercano al sindicato Solidaridad y mártir de la resistencia. Uno de sus colegas, el padre Zaleski, se ha convertido en adalid de la 'limpieza' y tras una larga investigación publicará en breve un libro muy esperado en el que dará los nombres de 39 religiosos colaboracionistas.

 
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