Sobre los 11 años un niño es plenamente consciente de su cuerpo y su transformación. Maneja información que puede confundirle. Es el momento de hablarle abiertamente de relaciones sexuales ligadas al afecto. A los 13, es esencial abordar el tema. Después, el referente serán ya los amigos.
Háblele en un tono en el que impere el cariño.
Jamás haga de su conducta sexual un motivo de conflicto familiar. Ofrézcale ayuda y alternativas.
Pídale que observe qué les gusta más allá de las modas o de lo que le impongan los amigos.
Aconséjele que sea listo y que se informe de todas sus dudas antes de practicarlo.
Invítele a hablar de sus emociones y sentimientos.
Hágale comprender que el sexo es un aprendizaje constante, que requiere capacidad de ensayo y error.
No le hable en primera persona ni intente imponer su criterio. Lo que cuenta es que en su interior se forme un conocimiento sólido que le permita tomar decisiones acertadas.
Recuérdele la necesidad de utilizar el preservativo incluso para la práctica del sexo oral.
Dígale que, ante todo, se respete a sí mismo y a su pareja.
'¿Hablas de sexo con tu hijo?'. Nora Rodríguez. Temas de hoy. Madrid, 2007.