Ha comenzado el año con anginas y catarro. «En casa -dice- vamos cayendo uno tras otro. Mi niña, de seis meses, es la única que falta». La modelo reside con su marido, Beltrán Gómez-Acebo, su hija Laura y su hijo Luis, de año y medio, en el domicilio de su suegra, la infanta doña Pilar, a la espera de que finalicen las obras de reforma de su nueva casa, en primavera. La vida doméstica marca actualmente la agenda de esta galaicoasturiana que en 1996 fue considerada la 'top' con mayores ingresos.
-Su vida ha cambiado mucho.
-Pero sigo trabajando, aunque a otro ritmo. Ahora mismo, soy imagen de los relojes suizos de alta gama Girard-Perregaux. Me he casado con un hombre que es fanático de los relojes; los tiene entronizados. Y, al final, me ha contagiado la afición. Además, este es el reloj oficial de la tripulación del equipo de regatas BMW Oracle en la Copa América. Y yo adoro el deporte de la vela. Cuando presto mi imagen necesito que sea un producto que me guste. Si no, desgraciadamente, se me nota mucho. Nunca he hecho las cosas sólo por dinero.
-¿Ni en sus comienzos?
-No. He rechazado muchos trabajos porque no iban conmigo. Y me han tachado de todo. En Francia, me acusaron de rancia, de ser una estricta católica, apostólica, romana... Y todo por negarme a posar en lencería dando una imagen que no iba nada conmigo.
-¿Por ser católica, apostólica...?
-No. Ni tampoco por pudor. Era porque no me gusta que se utilice la imagen de la mujer de esa manera.
Facilona
-¿Valora mucho la puntualidad?
-Reconozco que soy muy relajada para eso. Mi madre es tremendamente puntual y encima me he casado con una persona que también lo es. Y he terminado por llegar a tiempo. Mi madre me dejaba plantada como no apareciese. Y aquí, mi señor marido, también. En cambio, si conmigo llega alguien tarde, lo entiendo; como soy un poco desidiosa...
-Vamos, que tiene buen carácter.
-Soy bastante facilona, la verdad, aunque la palabra suene horrible. Quiero decir que no soy de pelearme, pero quizá por comodona. Eso sí, tengo cuatro cosas muy claras. En el resto, soy moldeable.
-¿Qué cuatro cosas?
-Lo único que le exijo a la gente... Bueno, yo no exijo nada. Lo que valoro es que sean superhonestos, aunque piensen diferente a mí. Me encanta la gente que piensa distinto, pero que sea clara. Y defiendo el sentido del humor, porque relaja bastante al personal. Pienso que en la vida hay que ser complaciente y generoso.
-Dijo hace poco que era un buen momento para detener el tiempo. ¿El mejor de su vida?
-Siempre digo que todos y cada uno de los segundos de tu vida, ya estés llorando o muerta de la risa, tienen su por qué y es una gozada poder decir que estás aquí. He visto de cerca a gente que se ha ido antes de lo que uno quiere o espera y por eso creo que, aunque estés mal, debes dar las gracias.
-¿Eso piensa cuando se deprime?
-Claro. Pensar así es lo que te hace salir adelante. La vida en el fondo es un regalito; sobre todo, viviendo donde vivimos. Tener familia e hijos es un plan de vida muy agradable y yo lo tengo. Estoy casada con una persona que me gusta, tengo dos niños sanos, de momento. Tengo una casa, comida, ayuda... Bendita suerte.
-Habrá tenido momentos peores.
-Claro, en todas las familias cuecen habas. Mis padres están separados desde hace muchos años y a veces la infancia no es un cuento de hadas; uno va descubriendo que hay miserias y penas. De niño, un simple 'no' te sienta a morir. Y cuando se acaba el amor de dos personas a las que quieres, sufres.
-¿Es usted una madre moderna, de ésas que consienten mucho?
-Soy de consentir. Pero menos mal que hay gente alrededor que pone en su sitio a los niños. A mí el mayor ya me torea.
-¿Añora su época de 'top-model'?
-Nada. Pero nunca he sido muy vocacional. Cuando me pongo a ello me divierto; porque es una profesión a la que hay que echarle un poco de teatro. Pero eso de querer ser modelo porque yo lo valgo y porque estoy requetebuena nunca ha ido conmigo. Ni me he visto así ni creo que haya trabajado por tener un 'superbody', sino por ser más bien expresiva.
-Siempre me ha parecido tímida. ¿No es raro en una modelo?
-Soy muy tímida y lo paso mal en un desfile o en una presentación, porque no soy nada exhibicionista cuando no conozco a la gente. Sin embargo, en 'petit comité' me vuelvo muy teatrera.
-¿Qué le han llegado a decir de sus ojos?
-Yo es que me los veo tan normales... No son de un color ni de una forma especial. Reconozco, eso sí, que son muy expresivos. Para gracia o desgracia, creo que con ellos lo digo todo.
En la racha buena
-¿Le ha quedado algo por hacer?
-No, pero desaproveché una racha buena que tenía porque quería llevar una vida más tranquila, más asentada, ya que empezaba a salir con Beltrán y él no podía seguirme con tantos viajes. Entonces creí que ya lo había hecho todo. Pero ahora que soy más consciente de lo que cuesta ganar dinero y sacar una familia adelante, me doy cuenta de que tiré algunos trabajos... Pero es que también hay que dejar al corazón que funcione.
-No se retiró porque se lo pidiera su novio o la familia de él.
-No, no. Eso ya me parecería medieval y nunca estaría con nadie que me obligara a algo así. Además, con Beltrán me he casado hace dos años, después de ocho de noviazgo. Fue una decisión mía. Él y yo somos muy distintos, pero ya vamos a hacer diez años juntos.
-Está casada con un sobrino del Rey. ¿Eso la obliga a moverse en un ambiente especial?
-Lo que a mí me toca de la familia del Rey son la madre y los hermanos de mi marido. Y es una familia tan normal como la mía.
-Vivir en casa de la suegra puede sonar incómodo...
-Yo llevo casi un año y estoy super a gusto. Tanto que me va a dar mucha pena el día que me vaya.
-Eso significa que hay buenas relaciones entre suegra y nuera.
-Estupendas. Lo nuestro es: 'Vive y deja vivir'.