Las disputas en las que tienen que mediar a diario los policías municipales superan, en muchas ocasiones, los límites de la lógica. Llegar, pues, a una entente cordial entre los vecinos de una misma comunidad puede convertirse en un trabajo «arduo». Estos son algunos de los ejemplos más llamativos:
ORINES DE ANIMALES
Una vecina de Lakuabizkarra tuvo que pedir ayuda policial porque la camada de cachorros que desansaba plácidamente en el balcón de arriba le dejaba la ropa como una mapa. Un toque de atención a su amo y asunto resuelto.
DECIBELIOS INSUFRIBLES
Típico. Mientras la vecindad se afana por conciliar el sueño, muchos jóvenes ponen la música a tope hasta altas horas de la madrugada. Hacerles entrar en razón suele costar pero, al final, los agentes consiguen que los melómanos pasen por el aro.
REGAR FUERA DE HORARIO
A pesar de que existe un horario establecido para regar las plantas o sacudir las alfombras -de diez de la noche a diez de la mañana- mucha gente parece desconocerlo, a juzgar por las numerosas quejas que recibe a este repecto la Policía Local. Y es que hay gente que, más que regar, encharca al de abajo.
PESADAS BROMAS INFANTILES
Las 'gracias' de los niños, como la de «lanzar escupitajos o canicas» al que pasea plácidamente por la calle están también a la orden del día. «Te demandan los ciudadanos. Encontrar a los culpables suele ser una odisea pero en cuanto das con ellos, los niños terminan por confesar», dice un responsable policial.