Lunes, 15 de enero de 2007
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ÁLAVA
Civismo en el deporte
Es injustificable que se pinten pancartas como 'Piterman muérete' o se griten insultos; los espectadores deben ejercer la autodisciplina
Civismo en  el deporte
Un joven manipula un extintor en mitad de un partido. /J. ANDRADE
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CORRESPONDENCIA
Los lectores interesados en hacer llegar sus sugerencias a la sección Nuestro Patrimonio pueden dirigirse por escrito a: Sociedad Landazuri. Palacio de Montehermoso. Fray Zacarías Martínez, 2. 01001 Vitoria-Gasteiz. Tno. 945 16 26 70 (martes y jueves, de 17.30 a 19.30 horas). Correo electrónico: sociedad.landazuri@vitoria-gasteiz.org

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Con frecuencia hemos hablado aquí del patrimonio inmaterial, consistente, por ejemplo, en el sentido de la solidaridad, en la limpieza, en las formas de elegancia y cortesía, en los comportamientos dignos de las personas, en los rasgos merecedores de elogio e imitación. Es un capital enorme, precioso, que cualquier sociedad debe guardar y aumentar, procurando que se extienda en todos los individuos y en todas las edades.

Aunque la falta de educación, la grosería, los malos modos, en los estadios y recintos deportivos de la provincia no han cesado, más bien al contrario, las protestas contra el presidente del Deportivo Alavés están revelando muchas veces un nivel barriobajero inaceptable.

Nosotros no vamos a juzgar ahora acerca de la idoneidad del señor Piterman ni de su valía profesional. Nos han disgustado muchas declaraciones suyas y no pocas actitudes, ciertamente censurables. Pero hoy nos queremos detener en la conducta de muchos opositores suyos, que de palabra y por escrito se expresan contra este señor. Tajantemente es injustificable que se pinten pancartas con textos como 'Piterman, muérete' y cosas parecidas, o se griten insultos que preferimos no reproducir aquí.

Naturalmente, no es Mendizorroza el único espacio de estas calamidades. Hasta la práctica del deporte más humilde se ve a menudo acompañada de palabras y comportamientos reprochables. De ellas no se libran los propios jugadores, de un deporte u otro. Nunca aceptaremos que aquellos sobre los que están fijadas todas las miradas actúen sin el menor civismo, por ejemplo, profiriendo palabrotas e insultos o escupiendo al suelo. Pero quienes acuden a los partidos han de saber que el deporte exige una dignidad y una ética, sin las cuales no es nada.

Cambio total

Estas cosas nos avergüenzan. Los espectadores deben ejercer una autodisciplina, de modo que eviten las barbaridades orales o escritas. Pero hay más: todas las personas que tienen algo que ver con el deporte y con los clubes han de implicarse en combatir el incivismo. Tiene que llegar pronto el día en que ante los insultos y los actos censurables los partidos se detengan sin más. Nos parece muy bien que se pare el juego y haya sanciones por echar botellas o petardos en los campos. Pero es absurdo que no pase lo mismo cuando se ofende gravemente a las personas, sean jugadores, árbitros o directivos. Por lo que toca a los locutores que retransmiten los partidos en radio y televisión, es lamentable que no digan nada sobre lo que, con más o menos claridad, vemos y oínos los demás desde casa. Parece como si consideraran normal lo que está pasando.

El deporte es una actividad compleja, muy importante en la vida. Y muy importante, quizá sobre todo, para la recta formación de la infancia y de la juventud. Se necesita un cambio total en el modo de obrar de unos y otros en el deporte.

Artziniega

Hemos sabido que al arquitecto municipal de Artziniega no le gustamos. Meses atrás, ante algunas personas preocupadas por la preservación del patrimonio y del paisaje de esa villa, criticó que la Sociedad Landázuri trate temas de urbanismo.

En febrero nuestra Sociedad cumplirá 15 años. Entonces se aprobó una declaración fundacional, donde se decía, entre otras cosas: «Se está destruyendo despiadadamente nuestro patrimonio arquitectónico y natural», y se llamaba al «conocimiento y defensa del patrimonio arquitectónico» de la provincia. De modo que, pese a todos los desastres que a diario se cometen en el urbanismo, nosotros seguiremos luchando, procurando el conocimiento y la defensa del patrimonio arquitectónico. Que no lo dude el señor arquitecto.

 
Vocento

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