Martes, 16 de enero de 2007
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LUISA MARÍA PUERTAS, RESPONSABLE DEL PROGRAMA 'DIVERSIDAD-CONVIVENCIA' DEL DEPARTAMENTO VASCO DE EDUCACIÓN
«Antes la autoridad en las aulas se suponía; ahora hay que ganársela»
La experta, invitada por las Aulas de la Tercera Edad, dio ayer en Vitoria una charla sobre la convivencia escolar
«Antes la autoridad en las aulas se suponía; ahora hay que ganársela»
Luisa María Puertas.
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Profesores, padres y agentes externos deben trabajar codo con codo para garantizar una sana convivencia en las aulas. Luisa María Puertas, responsable del programa 'Diversidad-Convivencia' del Gobierno vasco está convencida de ello. «Antes la autoridad se suponía; ahora hay que ganársela», lamenta.

-¿La convivencia en las aulas está en crisis?

-Yo creo que no, pero cada vez hay más problemas para gestionar las aulas debido a un cambio de sociedad. En la sociedad industrial todo estaba claro, se sabía quién tenía la autoridad y había unas normas establecidas que no se cuestionaban.

-Eso ha cambiado y los directores de centros escolares piden hoy colaboración a familias y profesionales.

-La escuela no puede sola. Necesita a las familias, a mucha gente para trabajar en comunidad desde todos los ámbitos. Ahí está la clave.

-Se quejan también de que en Álava los alumnos inmigrantes se concentran en pocas escuelas, a modo de guetos.

-Yo creo que en la diversidad hay riqueza. Otra cosa es que no se sepa gestionar esa diversidad y se tienda a pensar que lo que nos descoloca es la gente que viene de fuera. Sin embargo, en los centros donde no hay alumnado de otras etnias existen los mismos problemas. El problema no es la inmigración.

-¿Qué propone?

-Hay que cambiar el enfoque. En muchos centros vascos se llevan a cabo experiencias muy positivas que facilitan la entrada en las aulas de familiares, voluntariado, gente joven. No tiene sentido tratar de gestionar las aulas como hace 30 años, porque la sociedad es diferente.

-¿El profesor puede avanzar en un aula con chicos con conocimientos dispares y diferentes idiomas?

-Solo, no. Se necesita mucha interacción, entre el propio profesorado y con agentes externos. Entonces, se aceleran los aprendizajes.

-¿Y no necesitan los profesores una nueva formación para atender a la diversidad tanto de alumnos como de padres?

-Sí y, de hecho, hay mucha gente que se está reciclando. Hay profesores que de forma individual se van formando, pero también es necesario trabajar con los claustros al completo sobre culturalidad, convivencia, habilidades para la vida.

«Dan más guerra»

-¿Hay poca disciplina en las aulas?

-Los chavales de hoy dan más guerra y aceptan menos las normas, pero en las aulas donde se trabaja de otra manera. Donde se ha cambiado el enfoque, las cosas funcionan. Antes la autoridad se suponía, pero ahora te la tienes que ganar.

-Y esto, ¿cómo se consigue?

-La confianza se gana cuando los chavales ven que hay un respeto mutuo, que hay aprendizaje, que ellos pueden dar su opinión, que lo que dicen sus familias y la escuela va en la misma dirección.

-Pero en muchos casos se da un divorcio entre padres y profesores.

-Lo que no tiene ningún sentido es que se echen mutuamente la culpa. Hay que facilitar un acercamiento, porque tanto unos como otros quieren lo mejor para los chavales.

 
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