El microcrédito o préstamo bancario con fines sociales crece en Álava. La Caja Vital concedió en 2006 casi doscientos por valor de 775.000 euros, un 23% más que un año antes, cuando la entidad financiera los creó. Esta figura nació para ayudar a la población más desfavorecida, con riesgo de exclusión social, que no puede acceder a las líneas de crédito habituales al carecer de avales financieros.
Tras cerrar el ejercicio, la Vital ha elaborado un retrato-robot del solicitante. Se trata de un inmigrante joven -de 20 a 39 años- y origen latinoamericano que emplea el dinero, sobre todo, para viajar a sus países, traer a otros miembros de la familia o contribuir a su sostenimiento económico. Otros préstamos se destinan a establecer pequeños negocios o afrontar gastos inmobiliarios, los derivados del alquiler o las fianzas de los pisos.
La cuantía destinada en 2006 por la entidad que preside Gregorio Rojo y el número de beneficiarios indican que el promedio de préstamo personal se fijó en casi 4.000 euros. Todas estas cifras se sitúan muy por encima de los objetivos fijados por la Vital para el último ejercicio. De hecho, la suma de los dos últimos años asciende a 359 concesiones y un montante global de 1,4 millones de euros.
La experiencia de estos casi dos años de préstamos sociales habla muy bien de la altura moral de los peticionarios. Aunque el único aval es la palabra, las incidencias por impagos o atrasos en las devoluciones del dinero han sido mínimas.
Nueve de cada diez clientes del microcrédito se encuentran en la franja de edad entre los veinte y los cincuenta años. Por zonas geográficas, América Latina acapara el 69% de los solicitantes, mientras África -sobre todo el Magreb- ronda el 20%. La décima parte de los beneificarios procede de Europa, casi a partes iguales entre la UE y el resto del continente.
El alquiler y la fianza de la vivienda, la cancelación de deudas, el reagrupamiento familiar y los gastos de regularización son los motivos para siete de cada diez interesados en los microcréditos. Le siguen, en proporciones similares, el autoempleo, las obras en las casas y el equipamiento del hogar.
De 6.000 a 9.000 euros
El solicitante de un préstamo social puede ser cualquier persona mayor de edad en situaciones de pobreza o riesgo de exclusión que tenga una situación estable en Álava y necesidad de mejorar sus condiciones de vida.
La Vital dispone de dos líneas de financiación, en función de la finalidad del dinero y su cuantía. El importe máximo de 6.000 euros se destina a cubrir necesidades de los inmigrantes, parados de larga duración, hogares monoparentales, discapacitados y jóvenes con proyectos empresariales. El tope de 9.000 euros se otorga a los demandantes que justifiquen proyectos de autoempleo laboral.