Adiós al edificio en el que han nadado miles de vitorianos desde hace treinta años. La piscina cubierta del complejo deportivo de Mendizorroza ya es historia después de que la empresa encargada de su demolición haya puesto fin a su cometido. En apenas un mes, el vetusto bloque de hormigón ha sido pasto de las excavadoras. El espacio que antes ocupaba el complejo se ha convertido en un solar que ofrece una inédita visión de la entrada al complejo municipal. De momento, el terreno seguirá vacío durante unas cuantas semanas, porque el Ayuntamiento espera iniciar las obras del nuevo edificio acristalado de piscinas en primavera. No podrá hacerlo hasta entonces, ya que aún no ha contratado a una empresa que lo construya. Las obras durarán dos años.
Varios ciudadanos miraban ayer con sorpresa el diáfano espacio que ha quedado tras la intervención de las máquinas. «Hacía tiempo que no pasaba por aquí y me he quedado pasmado al acercarme», relataba Gabriel Martínez. Julen Astarloa, que entraba a correr a Mendizorroza, coincidía con él en que «cuando llevas toda la vida viendo el edificio y de repente desaparece, te quedas alucinado».
Remates
Aunque la parte más visible de la obra ya ha finalizado, aún quedan algunos remates pendientes. «Hoy se puede decir por fin que ya no hay edificio, pero estamos moviendo algunos escombros. Nos queda hormigón pulverizado y lo intentaremos usar para hacer rellenos», explicó satisfecho el jefe de obra de Excavaciones Baranda, Ángel Román.
La clave, subrayó el técnico, es «saber utilizar la maquinaria adecuada», como por ejemplo un vehículo Hitachi capaz de 'morder' y hacer trizas cualquier edificio que no supere los 24 metros de altura. «Poco a poco, sin prisa pero sin pausa, lo hemos conseguido. Algunos no se lo creían, pero ya no hay piscina», bromeó Román.
A partir de ahora queda la segunda fase del proyecto municipal, la más larga y complicada. El plan municipal prevé la construcción de un innovador complejo que sustituirá a las viejas piscinas, una instalación valorada en casi 11,3 millones euros. Aunque el Gabinete Alonso intentó contratar la obra en octubre, ninguna empresa pujó por hacer la reforma. En diciembre repitió la operación, y ahora deberá esperar hasta conocer si las constructoras se interesan por el proyecto.
El futuro edificio destacará por tener tres nuevas piletas. La piscina 'estrella' será una olímpica de 52 metros de largo por 25 de ancho, cuatro veces mayor que la derribada. La lámina destacará por incorporar un moderno sistema de tabiques subterráneos desplazables que permitirán dividirla en distintas áreas.
A su lado tendrá otros dos vasos mucho menores, aunque ambos estarán climatizados y tendrán el agua a 32 grados. El edificio también incorporará vestuarios, sauna y tres gimnasios.