Las aves rapaces amaestradas vuelven a planear por los cielos de la comarca después de que el señor de Ayala impulsara esta práctica. Zoe y Lua son dos águilas 'harri' amaestradas por Manuel Pedreira y Carlos García que encabezan la recién creada Asociación de Cetreros del Valle de Ayala. Su prioridad es «que las instituciones alavesas regulen esta práctica» para poder entrenar con sus aves. Para ellos resulta una paradoja que la cetrería no esté legislada en las tierras que acogieron a uno de sus principales impulsores, el Canciller Pedro López de Ayala (1332-1407), que escribió la obra más difundida sobre esta modalidad, el 'Libro de la caça de las aves'. Resulta contradictorio cuando precisamente este año se celebrará el sexto centenario de su muerte.
«Para poder salir con nuestros pájaros tenemos que pedir permiso al coto, pero como no hay legislación, pueden multarnos aunque ni siquiera estemos cazando», explicó Pedreira. En el caso de Llodio, «sólo podemos usar los terrenos que nos cede el coto, cruzados por un tendido eléctrico, con ganado y muy cerca del vertedero, lo que imposibilita esta práctica, aunque para muscular a Zoe y Lua tenemos que salir al campo con ellas», señaló García . «En estas condiciones, nos lo ponen muy difícil y tenemos que irnos a otros lugares donde esta práctica esta regulada», lamentó.
La afición por las rapaces de este grupo viene de lejos. «Yo tenía el gusanillo desde hace tiempo y me había planteado comprar un pájaro», relató García. Después de informarse al respecto, él y Pedreira compraron dos polluelos hembras, hermanas. «Tardamos dos meses en dejarlas volar en libertad porque nos daba miedo perderlas, pero en realidad son ellas las que nos vigilan». El adiestramiento es largo y consiste en que reconozcan a su dueño a través del alimento, ya que les proporcionan piezas para que coman, y apenas tienen que cazar.
Altruistas
Los cetreros ayaleses pretenden difundir esta afición y ofrecen sus servicios gratuitamente para el control de plagas, como en los aeropuertos, donde se usan estos animales para espantar a las palomas. Las águilas 'harri' son de bajo vuelo y pueden controlar la presencia de conejos, como en el aeropuerto de Logroño. Además, desean organizar exhibiciones y charlas. «Elegimos esta especie porque es la que mejor se adapta a las condiciones de la zona" explicó Luis Miguel Márquez.
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