El Gobierno vasco ha decidido utilizar suelo de equipamiento -el que se reserva en los polígonos urbanos para colegios, residencias y otros servicios públicos- para sacar al mercado un tipo especial de vivienda de alquiler dirigida a «sectores sociales necesitados». Esta posibilidad ya está contemplada en la Ley del Suelo, aprobada en septiembre, y ahora el Ejecutivo Ibarretxe quiere aplicarla en la capital alavesa, en concreto en el polígono de Lakua, para lo que ya ha solicitado varias parcelas al Consistorio vitoriano.
El articulado de la ley define a estos pisos como «alojamientos dotacionales» con uso rotacional. Establece, asimismo, la obligación a los ayuntamientos de reservar suelo para este tipo de casas a la hora de calificar los terrenos. En concreto, diez por cada cien nuevas viviendas planificadas.
El Departamento vasco de Vivienda, que lidera Javier Madrazo, ha precisado a EL CORREO que la ley se refiere a promociones urbanas de nuevo diseño, lo que supone que, en el caso de Vitoria, la reserva no es exigible en los nuevos barrios de Salburua y Zabalgana, ni, por supuesto, en el de Lakua. Sin embargo, sí se deberá cumplir, por ejemplo, en el plan urbano del Sur que quiere impulsar la Caja Vital. Con las opciones de edificación que se manejan para ese proyecto, sería preciso destinar entre trescientos y seiscientos pisos para este fin social.
El director de Vivienda, Iñigo Maguregui, aseguró que lo que su departamento ha pedido ahora al Ayuntamiento de Vitoria «es que, dado que tiene suelo de equipamiento sobrante en Lakua, adelante la reserva a cuenta de futuras planificaciones en la ciudad».
El esquema legal utilizado para estos «alojamientos» es similar al que han manejado en los últimos años los promotores de apartamentos tutelados. Se trata de dar uso de viviendas a parcelas que en principio están destinadas a equipamiento.
Carestía
El Gobierno vasco estima que, ante la carestía de los pisos, que frena el acceso al mercado de una buena parte de la población, es posible destinar una parte del espacio que se dedica a construcciones para el ocio o la educación a pisos para las capas sociales cuya necesidad de un techo es apremiante.
En este sentido, Maguregui está convencido de las bondades de esta medida e insiste en que «resolverá gran parte del problema, según se vaya incorporando a los nuevos planes municipales».