Desde hace unos días la imagen del Santo Sepulcro ocupa la mayor parte de la sacristía de la iglesia de San Pedro de Llodio. Se ha trasladado allí para que la restauradora Montse González pueda realizar con comodidad su trabajo, que consistirá en devolverle su aspecto original, el que lucía allá por el año 1700, cuando fue creado.
Javier Malkuartu, asistente de la parroquia, se muestra «convencido de que fue una donación del marqués de Urquijo». La restauradora opina que «es probable que en primer lugar se hicieran las imágenes de la iglesia y posteriormente el retablo para albergarlas», dado que son de la misma época.
Varias tallas de San Pedro de Lamuza «tienen la misma factura en cuanto a la policromía». González está casi segura de que la misma persona que pintó el Cristo yacente que se encuentra en el interior del sepulcro hizo también la imagen de San Juan, que ya se encuentra restaurada.
El conjunto escultórico está construido en pino norte o pino soria. «Se trata de una especie muy resistente a la carcoma, resinosa, que tiene la corteza de color rojizo», explicó la especialista. A pesar de todo, el paso del tiempo no ha podido impedir la presencia de xilófagos en la madera que González se encargará de desinfectar para consolidarla después.
Durante los primeros días, el trabajo ha consistido en realizar varias catas en la urna de cristal y madera para comprobar su estado. «Tiene pan de oro, pero como es un material que enseguida se oxida, daba la sensación de que estaba sucio. Le han dado varias capas de pintura dorada encima». Se trata de un procedimiento habitual en los lugares «en los que se han preocupado por el mantenimiento de las imágenes, pero la buena voluntad de los feligreses es, a veces, perniciosa para las obras», dice González.
La restauradora debe eliminar las sucesivas capas de pintura dorada para intentar devolver al Sepulcro su aspecto original. El buen estado de la imagen del Cristo que se encuentra en el interior apenas generará trabajo, dado que tan solo tiene una pequeña rotura en la mano derecha.
El Sepulcro volverá a lucir todo su esplendor en Semana Santa. Para entonces, habrá concluido el trabajo y volverá a ocupar su lugar habitual en la iglesia, en la parte inferior del retablo dedicado a la Virgen de Dolores.
Antes, González deberá reponer las piezas rotas y deterioradas que faltan en la urna. «Pensé que iba a encontrar el Sepulcro más deteriorado en un lateral que en otro porque se suele colocar siempre de la misma forma y es fácil que se dañe más un lado que otro cuando se limpia», explicó la restauradora. Afortunadamente, no ha sido así y todos los laterales presentan el mismo estado de conservación.
Montse González ya abordó en 2001 la restauración completa de todos los retablos de la iglesia y recuperó la mayor parte de las imágenes. Fue una labor que se prolongó durante más de tres años.