Ya no es el político bisoño que llegó a la Alcaldía con 32 años y que pretendía dar un vuelco a la ciudad forjada en dos décadas por José Ángel Cuerda con una maleta llena de ambiciosos proyectos, muchos de los cuales duermen en el cajón de su despacho. Alfonso Alonso (Vitoria, 1967), regidor desde 1999 y de nuevo candidato a la reelección por el PP, enarbola ahora un discurso menos soñador, porque lo que de verdad importa, dice, es «que a los ciudadanos les vayan bien las cosas» y no «los falsos iconos» a los que otras ciudades -Bilbao se cita en esta entrevista- han entregado su proyección exterior. Alonso explica su visión de la capital alavesa y disecciona algunas de sus apuestas, todas conocidas: el soterramiento, el fallido Auditorio y la estación intermodal que pretende «iniciar ya», entre otras.
-Acumula casi ocho años al frente del gobierno local. Existe la sensación de que, pese a los intentos, Vitoria no ha acabado de encontrar su hueco en el mapa de ciudades.
-No comparto esa afirmación. Vitoria es una ciudad modélica, destacada, pionera, un referente en calidad de vida, un ejemplo de la transformación de las ciudades. Eso es Vitoria, y lo sigue siendo.
-Pero se ha extendido una cierta sensación de apatía, de ciudad que no aprovecha las oportunidades, que pierde los trenes, que avanza al ralentí.
-Ésa es una visión pesimista que aquí enarbola la oposición, que son pesimistas porque a ellos les han ido mal las cosas. Pero eso no quiere decir que a los ciudadanos les vaya mal. Vitoria es la capital vasca que más crece, que más trabajo ha generado -23.000 empleos en los últimos seis años-, donde más viviendas se hacen La ciudad funciona.
-Entonces, ¿por qué se mira de reojo tanto a otras ciudades de nuestro entorno?
-Yo no cambiaría Vitoria por nada. Y desde luego no la cambiaría por Bilbao, si la pregunta va por ahí. Ya quisieran ellos nuestros servicios sociales, nuestros equipamientos, nuestros centros cívicos, instalaciones deportivas, el entorno natural Nuestra posición y nuestras posibilidades sí que son envidiables. Quienes están en el pesimismo no van a poder ofrecer una alternativa real para esta ciudad, porque no confían en ella.
-San Sebastián ha logrado encontrar su hueco con el turismo y la gastronomía de nivel. Bilbao es una ciudad de servicios y de valientes apuestas arquitectónicas. ¿Dónde está el valor añadido de Vitoria, más allá de su excelente calidad de vida?
-Los falsos iconos no sirven para nada. San Sebastián tiene una buena gastronomía, pero el 90% de los habitantes no puede ir a comer a Arzak. A nosotros nos preocupan más las cosas de todos los días, que a la gente le vayan bien las cosas. El reto es ver de qué manera podemos seguir disfrutando todo esto que hemos conseguido, cómo mantener esta velocidad de crucero.
-¿No hay nuevas ambiciones?
-Tenemos que hacer frente a varios problemas. Por ejemplo, el sistema de transporte. Hay que hacer una transformación importante. El soterramiento del tren, de otro lado, sigue siendo mi sueño todos los días. Y luego hay una ambición que no se ha querido que salga adelante...
-El Auditorio.
-Sí. Es el icono que se utiliza para decirme: 'sus planes no han salido adelante'. Es evidente que lo han parado, pero todas las demás cosas las hemos sacado adelante o las sacaremos en la medida en que dependan de nosotros. A veces no se ha entendido que Vitoria necesita esa capacidad de proyección. Se ha tenido miedo a dar ese salto, pero nosotros vamos a seguir tirando del carro.
-Habla ahora de proyección exterior, pero ha defendido una visión de ciudad volcada en sí misma, preocupada por mantener su calidad de vida y que desterra 'falsos iconos'. ¿No es contradictorio?
-Nosotros hemos abierto la ciudad al exterior. Vitoria no se mira el ombligo, tenemos una extraordinaria capacidad de competir y de mirar al exterior. Pero Vitoria también tiene un componente muy tradicional. Ésta es nuestra casa, nuestro refugio, aunque estamos abiertos al mundo. Y a mí me gusta eso y quiero que los ciudadanos se sientan así. No es una ciudad ensimismada ni cerrada.
Palacio de Congresos
-¿La bronca permanente lastra el desarrollo?
-No ayuda, porque es estéril. A veces sólo la bronca es noticia, pero en un ambiente político muy complicado hemos ido sacando los proyectos adelante. Ahora toca impulsar el soterramiento, construir ciudad en Salburua y Zabalgana, consolidar este gran crecimiento. Y necesitamos equipamientos decisivos para la proyección exterior de la ciudad: un palacio de congresos moderno. En este sentido vamos a ser capaces de presentar un plan para el Europa y dejar las cosas organizadas.
-¿Y la estación intermodal?
-Quiero ponerla ya en marcha. En pocas semanas podremos presentar este asunto y va a haber novedades.
-La reforma del Europa que quiere dejar «atada» antes de elecciones pone en dificultades el plan de PNV y PSE para hacer un Palacio de Congresos y de la Música en Lakua.
-Necesitamos un palacio de congresos moderno y el Europa ofrece posibilidades extraordinarias. Además, aunque se quisiera empezar enseguida ese proyecto de Lakua, y dado que a día de hoy no hay nada porque simplemente era una excusa para decir 'no' al Auditorio de La Senda, tardarían al menos 8 años en sacarlo adelante. En el Europa podemos dar una respuesta inmediata con una calidad indudable y ésta es una oportunidad que no se puede dejar pasar. La oposición no está en una postura responsable y es hora de que eso le pase factura.
-¿Podría soportar la ciudad otros cuatro años más de gobiernos en minoría o es ya hora de un gobierno estable?
-Nuestro gobierno es minoritario, pero estable. Los concejales 'bailaban' más en épocas anteriores. Estamos en minoría, negociando acuerdos, pero tenemos las ideas claras. La mayoría está muy bien, pero lo importante es que haya un proyecto.
-¿Qué fuerza le dan las encuestas?
-No sé, pero estamos con confianza porque sentimos respaldo. Estamos cómodos en la calle. En el Ayuntamiento hay mal ambiente, pero en la calle no. Tenemos buenas expectativas.
-Aspira a ganar, pero le será muy difícil pactar para gobernar con otro partido dado el abismo que separa al PP del resto de formaciones.
-Me he presentado dos veces a la Alcaldía y he ganado las dos. Eso sí, advierto: si no gano, no voy a ser alcalde, no voy a pretender serlo. No aspiraremos a la Alcaldía si no somos la fuerza más votada.
-Pero aún ganando parece que le será complicado gobernar.
-No es fácil, lo sé. Pero más complicado parece gobernar sin tan siquiera ganar las elecciones. En este sentido, algunos deben estar mucho más nerviosos que nosotros.
-Si no logra la Alcaldía, ¿seguirá como concejal en la oposición?
-No me planteo dejar de ser alcalde. Voy a ganar. ¿Me quedaré si no ocurre? Pues ya veremos. En principio, vengo al Ayuntamiento a donde los ciudadanos me pongan.
-¿Ve a Martínez (PNV) o a Lazcoz (PSE) como alcalde de Vitoria?
-El partido más importante es el PNV y la alternativa en Álava somos nosotros. El PNV gobierna en todas partes, es la referencia y quiere recuperar el poder, pero creemos que es bueno que aquí haya una alternativa al nacionalismo. El PSE ocupa un papel secundario, es un satélite, son subalternos del PNV, quizá porque no tienen suficiente fuerza por sí mismos. Las alternativas son dos, PNV o PP.
Investigación
-Ahora se enfrentan a otra comisión de investigación sobre Urbanismo. El río suena mucho y habrá quien piense que lleva agua.
-Algunos quieren que se piense eso, sí. Pero una cosa es la verdad y otra, lo verosímil. Están tratando de desacreditar, de descalificar y esto es lo que vamos a tener hasta las elecciones.
-El Ararteko y el Síndico han sido críticos en el caso de los chalés Ibaiondo. El Ararteko, inusitadamente crítico. El Defensor del Pueblo Vasco ve claro que se autorizó un sobreprecio «indebido».
-El Ararteko no tiene razón. Dice que hay que dar dinero a los adjudicatarios y eso no es razonable. La gente que se presentó a comprar un chalé de estos, por sorteo, lo hizo sabiendo el precio que iba a pagar y ahora pretenden obtener una rebaja a costa del Ayuntamiento. Pues no me dan ninguna pena, porque en pocos años el chalé será libre y valdrá más del doble. El asunto está claro, aunque se quiera remover lo que se quiera.
-Obvia que el director de Urbanismo se tomó la libertad de interpretar un acuerdo de pleno y autorizó a la constructora a cobrar 54.000 euros más a cada comprador por el chalé, según el Ararteko.
-No se realizó ninguna interpretación, sino que se estaban aclarando los términos. Se hizo una aclaración sobre cuál podía ser el precio. Ningún tribunal les va a dar la razón.
-También se ha abonado a la polémica con el proyecto de la Virgen Blanca. ¿El motivo de su segunda marcha atrás es que no ha gustado, fundamentalmente, en su feudo electoral del Ensanche?
-No hicimos las cosas bien, ya hemos admitido el error. La gente no ha entendido el proyecto, pero yo no he dado marcha atrás. He parado la marcha y se reanudará cuando sea conveniente.
-Quizá los ciudadanos lo entienden, pero es que no les gusta.
-Vamos a verlo. Si a la gente no le gusta, habrá que cambiarlo. Admito que he visto rechazo en la calle Dato y por eso quiero explicarme. A mí me gusta ese proyecto, pero uno no viene aquí a ser el Llanero Solitario o Gary Cooper. Quiero escuchar a la gente. Pero aquí se ve también que la oposición busca la causa que sea para desgastar al gobierno.
-¿Tiene guardado en la recámara algún proyecto estrella para la campaña electoral? El PNV ya ha apostado por un circuito de carreras y los socialistas, por el Palacio de Congresos de Lakua y un centro de alto rendimiento deportivo en el Europa. ¿Y el PP?
-Tenemos cosas, tenemos cosas. Lo del circuito de carreras es curioso, porque lo han planteado en un sitio, Araca, donde no se puede hacer. Y eso está bien, no vaya a ser que alguien se vaya a tomar en serio la idea. Si es verdad que existen 240 millones de euros para financiarlo, ¿es razonable gastarlos en eso? A mí se me ocurren muchas posibilidades de inversión para un dinero así con mucha más capacidad de generar riqueza y empleo. Si éste es su elemento estrella, el PNV tiene un problema. El centro de alto rendimiento me parece una buena idea, pero no en el Europa. Lo plantearía en otro lugar de la ciudad.
-PNV y PSE le han vuelto a pedir este mismo viernes que frene la venta de parcelas en la plaza de Euskaltzaindia para bloques de oficinas, lo que impide proyectar en ese solar el Palacio de Congresos y Auditorio que defienden como alternativa al fallido equipamiento de La Senda. ¿Hará ese gesto?
-Cada vez que hago algo me piden que lo pare. Y si paro algo, me critican. Es imposible acertar. No. No solamente no vamos a parar ese concurso, sino que vamos a sacar más parcelas en ese entorno para negocios y oficinas. Hay más solares en esa zona y me propongo sacarlos al mercado.
-El PSE le retó a que nombrará tres proyectos paralizados por los socialistas.
-Tres no, trescientos.
-Diga tres.
-Hombre, afortunadamente han conseguido parar menos de lo que han querido. Pero lo que hicieron con el Auditorio duele, porque lo teníamos pactado con ellos. Hicimos el centro cívico de El Pilar, San Andrés, vaciamos el Europa, pagamos el proyecto y cuando estaba terminado cambiaron de opinión. No sólo fue parar un proyecto, fue una navajada por la espalda. Es así y tendrán que dar una explicación sobre esa cuestión. Nosotros también les hemos parado algún proyecto, lo reconozco, como la fusión de la Caja Vital con la BBK. Pero teníamos un respaldo ciudadano y fue una posición responsable. La suya, no.