La adolescencia, por definición, es época de carencias y de afirmación, de dudas y de contestación. Un tiempo para singularizarse e identificarse, para afianzar la personalidad y buscar el calor del grupo. Y entre tanta contradicción natural no existe mejor aliado que la ropa, con su poder para diferenciar ante los otros y aglutinar a los propios, para marcar territorio y enervar a los padres. El código de la moda, el 'marquismo', el gusto compartido forman parte de ese rasgo de rebeldía y búsqueda de la adolescencia. Escondida tras el atuendo está madurando una identidad.