La cuesta de enero se está haciendo más empinada que de costumbre a quien presta sus servicios al fútbol base del Alavés. Los integrantes de la plantilla de Tercera División, algunos jugadores de la categoría juvenil, los entrenadores de la cantera y sus auxiliares -preparadores físicos, fisioterapeutas y delegados, entre otros- siguen a estas alturas del mes sin cobrar siquiera el anterior. La entidad que preside Dmitry Piterman les debe en total unos 15.000 euros de la última mensualidad de 2006.
Aunque con retraso, los trabajadores del fútbol base, sin nómina pero con contratos privados, esperaban que el Alavés les hubiera abonado ya el sueldo de diciembre, aunque siguen a la espera sin haber recibido mientras tanto una explicación oficial al impago. Más aún, temen que la demora en el pago se alargue en el tiempo y se añada a las retribuciones de los próximos meses. En ejercicios anteriores ya sucedió que el club de Mendizorroza les liquidó a la conclusión de la temporada los salarios de marzo en adelante.
Mayoritariamente, los empleados de la cantera del Alavés desarrollan otro trabajo que les permite cumplir con sus gastos. Pero en el caso de los futbolistas de Tercera y de los retribuidos de juveniles su único ingreso sale de la tesorería del paseo de Cervantes y con él deben hacer frente a los alquileres de los pisos que ocupan en Vitoria y a otras obligaciones.
Falta de liquidez
Los atrasos en la satisfacción de las nóminas o, como sucede al fútbol base, los impagos se suceden en el Alavés de Piterman, también acuciado por las reclamaciones de acreedores ajenos a la entidad deportiva y por las demandas judiciales. La falta de liquidez acogota a la casa albiazul, que en ausencia de ingresos significativos se siente incapaz de desembolsar en el plazo establecido el dinero que corresponde a sus trabajadores.
Así, con más de una semana de demora, a mediados de enero cobró la parte de diciembre el personal no deportivo, cuarenta empleados de oficinas y otras instalaciones. Un asunto más peliagudo, por la cuantía de los sueldos, afecta a la primera plantilla, con jugadores a los que se les adeudan cantidades elevadas de ficha y otros conceptos, aunque reciben puntualmente sus mensualidades.
El Alavés achaca su falta de liquidez a, entre otros, el impago de 500.000 euros por parte del Deportivo a cuenta del traspaso de Bodipo, denunciado ante la LFP y la Justicia ordinaria, vencido el 15 de diciembre con un pagaré sin fondos. El Celta también le debe buena parte de la compra de Nene.