La ansiedad por ganar conduce al Barakaldo a sumar otra derrota El Forcusa Huesca aguantó la presión y resolvió al final con un portero acertado  SIN FORTUNA. El Barakaldo no tuvo ayer un buen día. /J. ALEMANY | | Imprimir Enviar | | | BARAKALDO 24 - FORCUSA HUESCA 29 | Barakaldo: Fran, Begoña (1), Camarero, Polakovic (3, 2 p.), Lon (3, 1 p.), Cancio (1) y Embil (4) -siete inicial-; Gontzal, Ruesga (4), Portuondo (2), Peña, Santi (3), De la Hoz y Xabi (3).
Forcusa Huesca: Julio, Fernández, Domínguez (2), Castelló, Acetti (5), David (3) y Harsanyi (12, 6 p.) -siete inicial-; Khankha (4), Muiña, Beuchler (3) y Mira.
Árbitros: Iglesias y Zapatero (Asturias). Excluyeron a Ruesga, Portuondo y Cancio por los locales y a los visitantes Fernández (2), Castelló y Mira.
Parciales: 2-2, 4-4, 6-6, 9-10, 10-13, 13-16 (descanso); 15-18, 16-20, 19-22, 21-23, 23-25 y 24-29. | |
| |

|
El cambio de pista tampoco fue la solución para el Barakaldo. Ayer regresó a su antigua cancha de Gorostiza. Hubo más ruido, mejor ambiente, pero el resultado no fue el deseado por la parroquia local. El Forcusa Huesca fue mejor en los momentos decisivos y supo sacar provecho del acierto de su portero y de la precipitación de los anfitriones en los momentos claves del encuentro.
La primera parte del partido fue muy igualada. No hubo porterías. El juego estuvo muy abierto y con un ritmo alto. Los lanzadores de uno y otro bando disfrutaron con los tiros a portería, porque se traducían en gol. Así, el marcador estuvo siempre muy igualado y con alternativas para uno y otro bando.
Los visitantes tomaron las primeras ventajas, pero los anfitriones las enjugaban y se adelantaban. En esa alternancia salió fortalecido el cuadro visitante que, en el minuto 22, lograba por primera vez cobrar una máxima renta de dos goles.
En el tramo final del primer período las intervenciones del portero visitante Julio sirvieron a su equipo para increntar la renta y retirarse al descanso con tres goles de diferencia.
En los primeros minutos de la reanudación, el Huesca ahondó en la herida de los locales y disparó los guarismos hasta los cinco goles. Fue entonces cuando el Barakaldo empezó a dar las primeras muestra de reacción. Domínguez cambió a sus extremos y su equipo ganó en velocidad. Esa fue la única forma que encontraron para superar a la defensa oscense y remontar de nuevo en el marcador.
Bebeshko vió peligrar el resultado y solicitó un tiempo muerto. Rompió la concentración de los vizcaínos y su equipo recuperó otra vez cinco goles de diferencia. Los anfitriones hicieron la goma. Se acercaron a un gol, pero el ánsia por ganar les llevó a la precipitación y de ahí a cometer errores. Los aragoneses, con más recursos, los aprovecharon para sentenciar el partido.
|