Ronaldo no ha tardado en desahogarse tras su llegada al fútbol italiano. Era evidente que su situación en el Real Madrid era incómoda desde la llegada de Capello al banquillo, y el pasado viernes ante la Prensa del país transalpino dijo lo que realmente pensaba de los blancos. «Capello era un demonio y el Madrid, un infierno», apuntó en el diario La Stampa.
Salvo sorpresa mayúscula, el jugador se incorporará el martes a la disciplina del Milan donde tratará de reconducir su situación y reconstruir un carisma que en el conjunto blancos había perdido muchos enteros.
El delantero ha superado con éxito las pruebas médicas a las que le sometieron los milanistas tanto en la clínica Le Butelle y en Milanello. «Estoy bien. Siento una gran emoción de volver aquí», apuntó.
Ronaldo regresará a la capital española para concluir las labores del traslado antes de afincarse definitivamente en su nueva ciudad donde por lo menos estará un año y medio. Sin embargo, no tendrá ocasión de despedirse de sus ex compañeros. Capello, tras el partido de ayer ante el Villarreal, ha dado descanso de dos días a sus jugadores. Para cuando estos regresen al trabajo el brasileño habrá volado a su nuevo destino.