España se mete en cuartos con una faena de aliño Los campeones del mundo superaron a una correosa Hungría sin sufrir ni entusiasmar Los de Juan Carlos Pastor se juegan esta tarde el primer puesto del grupo ante la invicta Croacia LEONTXO GARCÍA/COLPISA. MANNHEIM.  EUFORIA. Los jugadores de la selección española celebran su victoria frente a Hungría y la clasificación para cuartos. / EFE | | Imprimir Enviar | | | HUNGRÍA 31 - ESPAÑA 33 | Hungría: Puljécevic (seis paradas), G. Ivancsik (5, dos de penalti), Csaszar, Ivo Díaz (8), L. Nagy (4), T. Ivancsik (4), Gal (5) -equipo inicial, en ataque - Ilyes (3), Mocsai (1), Tambor, Katzirz, Herbert (1), Vadkerti y Fazekas (cuatro paradas). Excluidos: Gal y Herbert (2).
España: Barrufet (quince paradas), Davis (6), Beláustegui (1), Iker (6, tres de p.), Juancho (1), Chema (2), Tomás (3) -equipo inicial, en defensa-, Juanín (1), R. Entrerríos , A. Entrerríos (5), Uríos (7), Garabaya (1), Lozano y Hombrados (no jugó). Excluidos: Davis, Garabaya y Lozano.
Marcador cada cinco minutos: 4-2, 4-5, 8-8, 10-10, 12-13, 15-17 (descanso), 18-20, 20-24, 22-26, 26-28, 28-32 y 31-33. | |
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España mejoró lo suficiente para ganar sin apuros a Hungría, un equipo correoso pero inferior, y asegurar su plaza en cuartos. Hoy se jugará el primer puesto del grupo con Croacia (16.15 h., La 2). Como Alemania jugará su cruce en Colonia en todo caso, la selección de Pastor no sabrá hasta el último minuto si debe viajar a Hamburgo (600 kilómetros) o Colonia (250).
El grupo nacional corrigió en ataque sus errores del jueves ante Dinamarca: exceptuando el excesivo empeño de Chema por combinar con el pivote Uríos durante el primer cuarto de hora, hubo rapidez, continuidad y pocas pérdidas de balón, letalmente castigadas por el contraataque húngaro; sobre todo, cuando Raúl Entrerríos sustituyó a Chema como central. Aunque no es menos cierto que la retaguardia húngara es bastante mas débil que la danesa, y apenas logró crear situaciones de tres defensores contra dos atacantes.
El problema de la selección durante la primera mitad estuvo más bien en la defensa (en 6-0), de eficacia irregular y poco atenta a los rebotes para desesperación del portero Barrufet, cuyas paradas de mayor mérito eran inútiles ante el consiguiente gol a bocajarro. Una preocupación añadida era el buen hacer del central húngaro Ivo Díaz, cubano de origen, jugador del Ademar de León. En la otra meta, el orondo Puljécevic demostraba que no es necesario tener un cuerpo de atleta para ser un buen portero.
Buena labor de Davis
Pastor cambió la defensa a 5-1 en el inicio de la segunda mitad, con Davis como avanzado. La buena labor de éste atrás y adelante -bellas combinaciones con Uríos-contribuyó mucho a que España se fuese en el marcador (19-24 a falta de 21 minutos). Pero no sentenció. Entre otras razones, porque Alberto Entrerríos , un día más, estropeaba en la defensa su brillo en el ataque; y, sobre todo, por el problema crónico de los laterales zurdos españoles: Garralda, de 36 años, no se alineó ayer; y Beláustegui falló sus cuatro primeros lanzamientos.
Queda por tanto la duda de si España está capacitada para ganar a un equipo de gran calidad -como Croacia, Francia o Dinamarca-, porque Hungría no lo es. Aunque el duelo sí demostró que puede atacar mejor que contra los daneses, quedan dos problemas de muy difícil solución (los laterales zurdos y el tiro exterior) y uno que va siendo menor cada día: la consistencia defensiva. Quienes consideran que sólo la medalla de oro sería un éxito quizá deberían bajar el listón.
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