David Beckham abandona la Ciudad del Madridismo en Valdebebas pasada la una de la tarde. Viste ropa de marca y deja un intenso olor a perfume en el 'hall'. Allí se hace varias fotos con un grupo de espectadores privilegiados y firma autógrafos en cadena sin perder la sonrisa de dentífrico. Tiene mucha prisa. Ha consumido sus cuatro horas de jornada laboral al margen de concentraciones, viajes o partidos. La escena es habitual. El jugador dispone de casi veinte horas para administrar ocio y descanso. Ése es su ritmo y el de sus compañeros. Siempre salen escopetados del vestuario. ¿A qué se debe tal premura? ¿Qué más obligaciones tienen?
No necesitan un salario complementario. Son millonarios sólo por dar patadas a un balón, y sus nóminas dan vértigo. El perfil del futbolista del siglo XXI dista mucho del de hace 20 años. Los sueldos son distintos, tanto como el cambio de mentalidad. Ahora, la mayoría están bien aconsejados por su entorno y gestionan fortunas en inversiones porque saben que su carrera tiene una fecha de caducidad que no supera los 10 años. Pese a su 'estatus' y a que su presidente les tachase de incultos y egocéntricos, los jugadores del Real Madrid no tienen un pelo de tontos e invierten una buena parte de ese tiempo en robustecer su patrimonio lejos de los terrenos de juego. Han orientado sus tentáculos hacia las promotoras inmobiliarias para pasar después al arte, la moda, la gastronomía, los caballos, el vino, los jamones... y la Bolsa.
Todos están condicionados por una agitada vida social, diurna y nocturna. Su carácter de iconos de masas y sus bien remunerados contratos publicitarios les transporta a situaciones que invitan a la duda y al qué dirán. En la bautizada ruta de los restaurantes -Txistu, Asador Donostiarra, De María, Soko, Casa Juan...- apenas si necesitan llevar dinero en el bolsillo. Es lógico: su presencia es una inversión rentable y segura para sus propietarios. Lo mismo sucede con los locales nocturnos que frecuentan, sobre todo después de los partidos. El 'templo' es El Buda. También se dejan ver por Gabana, Garamond, Serrano 41 o La Posada... Las fiestas caseras son complementarias y de variado rango. O con las tiendas de ropa cara, donde las grandes marcas se pelean por captarlos como clientes a cambio de una rebaja sustancial en el precio.
La mayoría de los galácticos abandonaron los estudios primarios -salvo excepciones como Álvaro Mejía- con el salto al primer equipo y comenzaron un máster acelerado en finanzas para sacar provecho de sus elevadas fichas y sueldos.
CASILLAS, EN EL 'LADRILLO'
Casillas tiene un sueldo que ronda los nueve millones y lo administra con la filosofía de la 'cuenta de la vieja'. Ha concentrado sus inversiones en el mundo del 'ladrillo', especialmente en una localidad del suroeste de Madrid. Además, es una de las imágenes internacionales de Reebok y Hyundai.
MÍCHEL SALGADO, UN LINCE
Míchel Salgado es un lince para los negocios. De hecho comenzó la carrera de Empresariales. Su ficha ronda los 4 millones, pero lleva muchos años en la élite. Con su amigo Valery Karpin ha creado una potente empresa inmobiliaria. Han comprado por 50 millones de euros un barrio céntrico en Vigo -el del Cura- y hoy la zona se ha revalorizado con las nuevas construcciones. Le va tan bien que ha comprado una propiedad en la exclusiva y lujosa isla artificial de La Palmera, en Dubai, animado por David Beckham. El gallego aprovechó estas navidades para invitar a Raúl a que conociese el complejo de cinco estrellas y sopesase la idea de invertir allí. Además, es el mecenas del boxeador Iván Pozo y financia al equipo de Vigo de hockey sobre patines.
BECKHAM, HOMBRE ANUNCIO
David Beckham es el hombre anuncio. El 'big boss' de los negocios, el deportista-empresa. Junto a su esposa, Victoria Adams, y apoyado en su entramado de empresas gestionadas por su suegro Adams y su hombre de confianza, Terry, gestiona con celo los más de 30 millones que genera su agenda promocional y de ventas. Es la imagen de Adidas, Vodafone, Pepsi, Gillette y Marks & Spencer. Posee una línea de ropa propia, colecciona mansiones cuyo valor se mueve en cientos de millones y es un apasionado de los vehículos excepcionales y de gran cilindrada. Fue uno de los impulsores del proyecto La Palmera, en Dubai, donde compró una islita exclusiva. Una casa-isla de más de 600 metros cuadrados con playa, piscina privada y un exuberante jardín, dotada con las últimas tecnologías. Son mansiones situadas en las 'hojas' de un archipiélago en forma de palmera y la posesión más valiosa que se puede adquirir en las islas.
RONALDO, CELOSO INVERSOR
Ronaldo, ya en el Milan, siempre ha sido muy celoso con sus inversiones. Es otro futbolista-empresa que genera alrededor de 15 millones entre patrocinios y anuncios. Mueve su dinero en Brasil, donde ha llegado a un acuerdo con un potente banco. Ha invertido en bonos de una rentabilidad superior al mercado de andar por casa. También ha confiado una parte de sus ahorros a una promotora que construye viviendas en Natal (Brasil). Como le apasiona el mundo de los vinos ha aceptado la oferta de la familia Moro y ha adquirido el 1 por ciento de la Bodega Cepa 21. Una de las mejores 'inversiones' de Ronaldo es su condición de embajador de la ONU. Recientemente viajó a Israel y Palestina y congregó a multitudes.
RAÚL, MODÉLICO
Raúl ha sido un espejo para muchos de sus compañeros en el vestuario. Criado en el barrio marginal de la Colonia Marconi, aprendió pronto a afianzar su política monetaria -en la actualidad tiene un contrato de cinco años a 12 millones por temporada-. Hizo sus primeras inversiones en la compra de inmuebles y ahora ha saltado hasta la promoción de la mano de Alkorta, Cañizares y Karanka. Su última adquisición ha sido una propiedad en la lujosa zona de La Finca, en Pozuelo. Sus contratos publicitarios son cuantiosos y es una de las principales figuras de Adidas, Telefónica y Pepsi. Es embajador para la FAO.
MEJÍA, LOS CABALLOS
La ficha de Álvaro Mejía es de las más bajas del vestuario -1,2 millones-. Pese a este 'hándicap' se ha metido de lleno en la espiral de hacer dinero a pasos agigantados. Es socio de una empresa de eventos y cuenta con numerosas participaciones en varios negocios gastronómicos. Una de sus aficiones es el 'turf', los caballos. Es dueño de la Cuadra 33 y cuenta con un total de doce caballos.
GUTI, LOCO POR EL GOLF
Guti ha mejorado su estatus económico en las últimas temporadas -cobra alrededor de cinco millones brutos-. Ha invertido en inmuebles. Es un enamorado del golf y ha comenzado a hacer sus pinitos en los caballos.
PAVÓN, EN JAMONES
La ficha de Francisco Pavón no le da para arriesgar grandes cantidades de dinero, pero se ha buscado la vida. Ha comprado varios inmuebles para alquilar y ha invertido en jamones, concretamente en Monsalud.
HELGUERA, EN EL INMOBILIARIO
El cántabro ha focalizado sus inversiones en el mercado inmobiliario. Ha tendido sus redes desde Santo Domingo, al otro lado del océano, hasta Marbella, de la mano de Valle Romano.
R. CARLOS, CUENTAS DIFÍCILES
Roberto Carlos ha sufrido numerosos reveses en su economía por culpa de sus asesores, hasta el punto de haber perdido parte de la fortuna que hizo en el mundo del fútbol. Hoy cobra unos ocho millones de euros, que reparte con sus cinco hijos reconocidos en varias relaciones. Posee alguna propiedad en una zona exclusiva de una gran ciudad de Brasil y ahora acaba de comprar un chalé de lujo en La Moraleja.