Domingo, 28 de enero de 2007
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SOCIEDAD

STANLEY PLOTKIN, CIENTÍFICO EXPERTO EN VACUNAS
«La investigación contra el sida nos beneficiará a todos»
Afirma que el desarrollo de la investigación genética ha abierto un nuevo horizonte en el campo de la prevención
«La investigación contra el sida nos beneficiará a todos»
Plotkin ha participado esta semana en un congreso en Madrid. / E. C.
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EL PERSONAJE
Profesor emérito de la Universidad de Pensilvania, Stanley Plotkin desarrolló en 1960 la vacuna contra la rubeola y ha participado en las investigaciones de otras. Su libro 'Vacunas', referencia mundial en la materia y conocido como 'el libro Plotkin de vacunas', acaba de editarse en castellano, con información relativa a España y Latinoamérica.

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«Las vacunas son ahora más importantes que nunca», recalca Stanley Plotkin, profesor emérito de la Universidad de Pensilvania y 'padre de la vacunología moderna' tras desarrollar la de la rubéola y participar en las de la polio, la rabia, la varicela y el citomegalovirus. Su libro 'Vacunas' es una referencia mundial, quizás porque, como él mismo apunta, «sin pretender ser pretencioso, es el que aborda más exhaustivamente el tema». La publicación de la primera edición adaptada en español de su obra le ha traído esta semana a Madrid, donde ha participado en un encuentro científico sobre los más recientes avances en su especialidad.

-¿Qué progresos destacaría en los últimos 10 ó 15 años?

-Las vacunas tienen una historia de 200 años desde Jenner y la inmunización contra la viruela. En ese tiempo, se desarrollaban empíricamente, por el método de prueba y error, pero con la biología molecular se puede hacer de modo más racional. La genética ha sido clave en los últimos años.

-¿También frente al rotavirus, que causa tanta muerte en los países en vías de desarrollo?

-Sí.Una de las vacunas contra la gastroenteritis infantil por rotavirus se desarrolló en mi laboratorio por el método que llamamos del 'reassortment', de reorganización o reordenamiento genético.

-¿Cuál es el método más prometedor en vacunas?

-No sé si es 'el más', pero hoy es posible tomar un virus inocuo para los seres humanos, como el de aves, y poner en él un gen de un patógeno. Cuando se inyecta, el gen patógeno se expresa y produce una proteína que inmuniza a la persona. Por ejemplo, un virus de canario con varios genes del VIH está siendo estudiado en Tailandia, en un ensayo controlado, para ver si puede prevenir el sida.

-¿Podrá funcionar eso, tras los muchos fracasos que acumula la vacuna contra el sida?

-El gran problema con el VIH-sida es que las cepas del virus varían muchísimo. Se pueden producir anticuerpos contra una sola cepa que protejan a los animales, pero nadie sabe aún cómo lograrlos contra todas ellas. Por otra parte, hemos producido inmunidad celular -cuya función es suprimir el virus- en animales, de manera que se infectan a un nivel bajo.

Catástrofe

-¿De qué vale entonces?

-Con esa vacuna que mencionaba y con otras experimentales, no esperamos por ahora prevenir la infección, pero sí al menos conservar la vida de la persona infectada. Y en el futuro esperamos encontrar métodos de producir anticuerpos contra el VIH.

-¿La inversión en vacunas no está descompensada a favor del VIH?

-Estamos dedicando mucho dinero a las vacunas, y en los países desarrollados, para ser sinceros, quizás estamos gastando demasiado en la del VIH en relación con las de otras enfermedades. Pero no hay que olvidar que en los países en desarrollo el sida es una catástrofe y, desde una perspectiva global, está justificado invertir en esa vacuna.

-¿No resta dinero tan alta inversión a otras vacunas más básicas?

-El dinero es muy importante en investigación. Pero más lo son las ideas. La ciencia es muy peculiar, porque a menudo, trabajando en un tema, descubres algo aplicable a otros. Gran parte de la investigación en sida nos ha enseñado mucho sobre inmunología humana, y esos hallazgos se aplicarán a otras enfermedades, luego nos beneficiará a todos. Es cierto que podríamos invertir más en otras patologías infantiles, pero no es una cuestión de todo o nada; dedicar más fondos a estas últimas tampoco garantizaría el éxito.

 
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