Es, como dicen ahora, el Iglesias más 'étnico' de la familia. Más filipino de aspecto que su propia madre, Isabel Preysler, Julio ha aparcado por un rato su eterna aspiración a cantante de éxito para hacer el agosto en España como concursante e incluso modelo. Hace unos días desfiló en Barcelona -o al menos saludó desde la pasarela- para la firma italiana Guru. Con casi 34 años, los cumplirá el 25 de febrero, ha vuelto al hogar materno. Y dice estar encantado.
-¿Julio José o Julio Jr.?
-Mis amigos y familiares más cercanos siempre me han llamado Julio y, sinceramente, me gusta bastante más.
-¿Se siente cómodo en 'Mira quién baila'?
-Estoy muy ilusionado y, para no haber bailado en mi vida, creo que no lo hago mal del todo. Hay que aprender cosas nuevas.
-¿Ha optado por bailar porque lo de cantar no le funciona?
-Qué va. Me he metido en el concurso porque desde hace varias temporadas están invitándome a ir. Yo me resistía, pero seguí de cerca la edición anterior y acabé por decidirme.
-Dicen que el tango es lo más difícil. ¿Sabe castigar?
-Soy muy apasionado, pero no castigador. Bueno, he aprendido bailando el tango. Me lo dijo mi compañera de baile: «Tienes que poner cara de ahora me quieres, ahora no me quieres...». Y yo la ponía.
-Pero sólo bailando...
-Exactamente. Eso es un juego de niños que sirve sólo para bailar, no para la vida real.
-Dice que es el más filipino de la familia. ¿En qué se nota?
-Creo que sólo en el físico. Por ahí me llaman el chino...
-¿Qué le ha hecho volver a España?
-Me apetecía trabajar de nuevo en mi país; porque yo, aunque lleve desde los nueve años viviendo en Estados Unidos, soy español. Además, ahora tengo bastantes proyectos laborales interesantes aquí.
-¿Y lo de vivir de nuevo en casa de su madre, a su edad...?
-Pues estoy encantado, nos llevamos genial y la independencia la sigo manteniendo intacta. Me encanta disfrutar de mis hermanas Tamara y Ana, y hasta hacer pandilla con ellas. Mi estado ideal sería vivir seis meses en España y otros seis en Estados Unidos.
-Va a tener un hermano a la edad en la que lo normal es tener hijos.
-Ya somos una familia numerosa, pero tener otro hermano es motivo de felicidad y ver a mi padre feliz aún más. Por nuestros trabajos, desgraciadamente no nos vemos mucho, pero siempre estamos en contacto. Y en cuanto a lo de casarme y tener hijos, por ahora estoy bien así. Todo llegará.
-¿Nunca ha tenido celos de su hermano Enrique?
-¿Celos, yo? No, ¿por qué?
-Porque él ha triunfado en la música y usted lleva mucho tiempo intentándolo.
-Es que a mí lo de la música se me ocurrió el último. Empecé a escribir canciones a los veintipico años. Pero en la música hay espacio para todos. A mi hermano le va estupendamente; a mi padre, ni le cuento... Y yo hago música porque me gusta. Si no, haría otra cosa.
-¿No tiene tanta ambición como ellos?
-Hombre, ¿a quién no le gustaría triunfar por todo lo alto? Mi carrera no está para nada olvidada. Lo que pasa es que a España nunca he traído un disco, porque la compañía apostó por otros mercados, como México. Mi intención ahora es sacar uno en español y en mi país.
-Ahora que vive en España, ¿no teme que se enfríe la relación con su novia, Charisse?
-Qué va. Nos vemos siempre que nuestros compromisos profesionales nos lo permiten y seguimos igual de bien o mejor que cuando nos conocimos.
-Ha ido a programas del corazón. ¿Quiere ser el Iglesias más mediático?
-No. Sólo he ido a esos programas de forma esporádica, porque lo paso bien y me gusta que la gente me conozca tal como soy.
-Vaitiare dice esta semana en 'Interviú' que su padre le ofreció «unas experiencias increíbles». ¿Qué opina?
-A Vaitiare la recuerdo como una chica estupenda. No he visto esa revista, pero seguro que sigue tan guapa como siempre.