Las multinacionales pagan a los 'coolhunters', también llamados 'cazatendencias', 'trendhunters' o 'analistas de tendencias', por fijarse en cómo visten los demás. Estudian lo que ocurre en las grandes ciudades del mundo para identificar modas que puedan masificarse. «El reto es analizar cómo vive, cómo piensa y qué le gusta al segmento más innovador de la sociedad, los jóvenes, meta principal de todos los mercados», explica Patricia Rosales, experta en 'marketing' y 'coolhunter'.
-¿No le parece que hay muchos adolescentes que visten igual?
-Hay un 3% de innovadores que generan tendencia por su estilo. Otro 17% más capta esas ideas, las adopta y empieza a trasladar la tendencia. En el 80% restante están los que asumen la moda temprana y los que se incorporan a ella cuando ya está instalada.
-¿Cómo trabaja exactamente?
-Nuestro material de trabajo suele ser una cámara digital, pda, libreta y lápiz en mano, para ir en busca de lo 'cool', anotando todas las impresiones. Luego elaboramos informes llenos de notas, fotos, dibujos y valoraciones para marcas y diseñadores.
-¿Siguen sus recomendaciones al pie de la letra?
-Sí. Los 'cazatendencias' somos responsables de que los zapatos deportivos ya no tengan tantos colores, de que muchas bebidas ofrezcan vitaminas y de que se use ropa cómoda para el trabajo.
Deportivas
-¿Qué prendas están en la cresta de la ola?
-Las deportivas, a las que todavía les quedan unos dos años, como por ejemplo a las 'All Star' de Converse. Detectamos hace años que jóvenes urbanos japoneses combinaban sus trajes con zapatillas de velocista. Además, el clamor deportivo es tan imparable que marcas tan exclusivas como Prada han creado una línea sport para acomodarse a los nuevos tiempos.
-¿Y cuáles van a causar furor entre los 'fashion victims'?
-Las zapatillas 'Crocs', y los 'jibbits' como accesorio, para personalizarlas. Los colores metalizados y el rosa. Hace ya tiempo que lo veníamos anunciando. Motorola fue el primero en poner a la venta el teléfono móvil rosa, un éxito, y no tardaron en copiarle. Ahora este color llega incluso a los portátiles y los electrodomésticos. Todo está pensado para una nueva sociedad de mujeres que trabajan y que cada vez desempeñan funciones antes reservadas sólo a hombres.