Domingo, 28 de enero de 2007
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TELEVISIÓN

CRÍTICA DE TV
Miserias
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La tele de madrugada tiene bastantes ventajas, sobre todo en el ramo de la 'telerrosa'. Como a esas horas los cotillas ya están desinhibidos, la lengua se les va y empiezan a contar atrocidades sobre sí mismos, sobre su propio mundillo de trileros de la fama. La otra noche, en 'Dónde estás corazón', el corrillo de Cantizano desollaba a una bruja llamada Cristina Blanco, conocida en el mundillo por ser 'la vidente de los famosos' (que ya les vale a los famosos). La bruja acaba de tocar calabozo por un quítame allá esos euros, lo cual la convierte en carne de telemorgue. Y allí estaban los cotillas dando leña, acusando a la bruja, entre otras cosas, de organizar montajes (o sea, noticias fraudulentas) con periodistas implicados. ¿Qué periodistas? Dieron un nombre: Maika Vergara.

Sí, hombre, ¿no se acuerda usted?: una señora que falleció no hace mucho. Su muerte suscitó en la tele un hondo duelo unánime: espejo de virtudes, paradigma de profesionalidad; sólo faltó que la Academia de la Tele propusiera la beatificación de Maika Vergara. Mas he aquí que ahora, algunos años después, los colegas de la finada nos cuentan, entre risotadas vengativas, que esa señora preparaba montajes con la bruja Cristina. Naturalmente, nos lo cuentan cuando ya se ha muerto. Lo cual quiere decir que de las miserias de los demás, los desolladores, no nos enteraremos hasta que cada uno vaya desfilando, ¿no?

¿Qué pundonor informativo! A todo esto, entre el montón de basura sobre la bruja Cristina hubo una pieza desternillante: cuando se nos describió cómo la vidente indujo a Belén Esteban a posar en 'top-less'. Cantizano nos ofreció unas imágenes de Belén en las que ésta afirmaba: «Yo nunca hubiera hecho un 'top-less'. Pero yo lo hice. ¿Por qué? Pues no lo sé». Realmente es difícil expresar tanta tontería con menos palabras.

Cuando uno afirma que nunca hubiera hecho algo, pero que lo hizo, y además que no sabe por qué, el que escucha sólo puede componer dos hipótesis: una, que aquí alguien miente; dos, que nos hallamos ante un débil mental. ¿Qué ocurre en este caso? Lo siguiente: enfrentada a su propia inconsistencia, Belén Esteban tiró por donde suele el vulgo e, incapaz de aceptar la realidad, optó por inventarse una, y aquí es donde entra 'Cristina la Adivina', que con malas artes brujeriles habría inducido a la inocente e incauta Belén a enseñar los pechos y, por supuesto, cobrar una pasta por cada uno, ignoramos si con reparto (de la pasta, preciso) a pachas con la bruja cruel. Supongo que cualquier generalización será abusiva, pero éste es el cuadro que nos sirvieron en 'Dónde estás corazón': periodistas sin escrúpulos y estafadores profesionales se lucran con la estupidez de los 'artistas' y del público. Qué miseria, ¿no?

 
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