Lunes, 29 de enero de 2007
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ÁLAVA
El linaje del fútbol
Javier Pérez tiene más de 15.000 insignias de clubes que le llevan «a investigar en libros e Internet para aprender aspectos interesantes de muchos países»
El linaje del fútbol
JAVIER PÉREZ muestra orgulloso una pequeña parte de su colección. / JOSE MONTES
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EL PERSONAJE

EL PERSONAJE
Natural de: Aguilar de Campoo.

Vive en Amurrio.

Edad: 51 años.

Profesión: Trabaja en una empresa de componentes del automóvil.

Colección: Más de 15.000 insignias de fútbol, algunas tan exóticas como de las Islas Marianas o Groenlandia.

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Javier Pérez, natural del célebre pueblo donde se fabricaban las galletas 'marías' y amurriarra de adopción, empezó como tantos chavales de su época. Sumó cromos de futbolistas a estadios -tiempos aquellos en que dos defensas del Sevilla, tres medios del Celta y un delantero del Barça valían 'un' Santiago Bernabéu- y así dejó que germinase su afición por el coleccionismo.

Ya de adulto quiso mantener el espíritu y encontró el cauce ideal, esos 'pins' cuyo término detesta. «Hay que ver con la palabreja, con lo bien que queda 'insignias'. Son pequeñas, ocupan poco espacio y por eso puedes reunir un montón». Un notario daría fe. Posee actualmente más de 15.000, de las que expuso recientemente una muestra en Luyando.

Empezó con la del Athletic y le añadió otra del Amurrio -«tengo una de cuando se llamaba Círculo Artesano»- mientras militaba en el Luxaondo. Y ya plenamente picado, exploró otras vías distintas a la típica presencia los domingos por la mañana en la plaza Nueva de Bilbao. «Allí empecé a intercambiar, pero luego 'Don Balón' sacó anuncios de gente que también quería hacerlo y me ponía en contacto a través de muchísimas cartas. Después me apunté a asociaciones, porque hay bastantes que editan boletines, en Jerez de la Frontera, en Barcelona...».

Llega un momento en que el caudal amenaza riada «y ya hay que rebuscar mucho». Pero Javier lo hace porque no existen límites, se encuentran en el infinito. «Entro en internet -el maná de los coleccionistas, pero también su desolación-y me doy cuenta de que no tengo ni la tercera parte».

A la hora de elegir sus linajes futbolísticos preferidos, Javier desdobla la atención entre los sentimentales, los estéticos o los exóticos. Por ejemplo, siente especial cariño por la insignia del Saint Etienne. «Es que me invitó el comité organizador del Mundial de Francia. Oye, diez días allá, con todo pagado, y en una exposición muy bien montada. Y me la regalaron».

Para bonitas, a su juicio, las de los clubes de las desmembradas Unión Soviética y Yugoslavia. «Los colores y dibujos que tienen te explican la historia de los pueblos. Y son muy interesantes. El CSKA era el club del gobierno; el Lokomotiv, el de los ferroviarios... Las rusas auténticas son especiales, lacadas en resina».

'English marketing'

¿Y los reyes de la mercadotecnia? «Los ingleses. Algunos clubes tienen hasta treinta o cuarenta de distintas formas y motivos. El Manchester United, el Leeds o el Arsenal te sacan una de la mascota, otra del campeonato de Liga...». También le parecen curiosas las insignias portuguesas, «del tamaño de una uña del dedo meñique».

Especialmente difícil resulta apropiarse de escudos que representan a equipos africanos, pero recuerda con orgullo la que le trajeron en un viaje de un conjunto paskistaní. Y de las federaciones asegura tener el pleno. «Tengo de muchísimos países, algunos que ni siquiera conocía de nada. Tengo de las Islas Marianas, de Groenlandia. Todo esto es muy interesante porque te pica la curiosidad y te vas a los atlas o a internet para aprender».

A Javier le gusta el fútbol y, como aficionado a la pasión de multitudes que diría Andrés Montes, hay que preguntarle por 'su' equipo. «Aparte del Luxaondo, me gusta que gane el Madrid, pero soy bastante 'light'. Es que últimamente...».

 
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