Hoy traemos a nuestros lectores noticia de un lamentable aniversario. Falta un mes para que se cumplan 30 años del acuerdo del Ayuntamiento de Vitoria por el que se decidía la creación del Museo de la Ciudad. Fue en el pleno del 2 de marzo de 1977. Pasado todo este tiempo, nada se ha hecho.
Por los años 1995-1996 hubo un pequeño reverdecer del asunto, con motivo de la restauración del Palacio de Montehermoso. En aquel momento se habló de instalar allí el museo, añadiendo diversas modificaciones a la idea inicial de 1977. Por segunda vez se quedó en agua de borrajas. Es decir, por segunda vez en el periodo posterior a 1936, porque hubo no pocas voces que lo propusieron desde finales del siglo XIX.
Nos preguntamos qué pasa para que una idea excelente, la de fundar el Museo de Vitoria, no prospere, cuando es tan útil y necesario. Pensemos un instante en los miles de turistas que nos visitan, número creciente. Pero pensemos, sobre todo, en los propios vitorianos y alaveses, para muchos de los cuales (sin duda la mayoría, lastimosamente) la ciudad es desconocida.
Triste, descorazonador. Y nadie dice nada. No queremos arrogarnos ese mérito. Nos gustaría decir más bien lo contrario: que hace 30 años se decidió la creación del Museo de Vitoria y que al poco tiempo ya estaba hecho, para bien de todos.
Y triste, muy triste, que muchas cosas se pierdan al no poder ser recogidas. Ahí tenemos, por ejemplo, el instrumental de la zapatería vitoriana Landaluce. Menos mal que los responsables del Museo Etnográfico de Artziniega, con gran sensibilidad y diligencia, hablaron con los Landaluce y ese material ya está en aquella villa. Pero ¿qué va a pasar con el instrumental de la confitería Hueto, otra industria artesanal gasteiztarra? ¿Qué está pasando y pasará con tanta documentación, objetos unidos a la historia de Vitoria en un grado u otro?
Pablo Antoñana
Pasado mañana, miércoles 31 de enero, a las 7.30 de la tarde, el gran escritor Pablo Antoñana, nacido en Viana en 1927, pronunciará una conferencia con el título 'Pasión de escribir'. Será en la Sala Fausto Íñiguez de Betolaza, del Centro Cultural Montehermoso (Fray Zacarías Martínez, 2, Vitoria-Gasteiz). El conferenciante será presentado por el escritor Ángel Martínez Salazar (también de raíces navarras).
Pablo Antoñana vino al mundo en la misma casa donde había nacido y muerto, treinta años antes, Francisco Navarro Villoslada (1818-1895), el autor de 'Amaya o los vascos en el siglo VIII', la novela histórica que tanta fama le dio.
Desde 1946, en que Antoñana publicó su primer cuento, 'Pablo Ordoky, o el corte de pelo de un estudiante', aparecido en el diario Amanecer de Zaragoza, no ha dejado de escribir, compaginando su labor con la de secretario de algunos ayuntamientos, el primero de ellos Sansol, en 1953. Ha recibido muchos premios, entre los que cabe mencionar el Príncipe de Viana en 1996.