El Ayuntamiento espera resolver en un plazo máximo de dos meses los problemas de las canceladoras en los urbanos de Tuvisa. Se trata de las máquinas que leen mediante un sistema óptico las tarjetas monedero, averiadas con demasiada frecuencia y razón por la que muchos ciudadanos se han desplazado por Vitoria sin pagar el billete.
El concejal de Tráfico, Miguel Ángel Echevarría, aseguró ayer a este periódico que tras el pleno municipal del pasado viernes se abrió el procedimiento de urgencia para adjudicar a una empresa tanto las nuevas canceladoras como los navegadores GPS que localizan a los autobuses.
Antes de que termine marzo se concederá la explotación a una de las cuatro firmas interesadas. Una quinta también estaba dispuesta a competir por la contrata, pero el Ayuntamiento no la tendrá en cuenta al carecer de un servicio propio de mantenimiento, condición indispensable.
Echevarría -acompañado por los ediles Íñigo Antía (PNV) y Joaquín Esteban (PSE), personal de Tuvisa y un representante de Mercedes- presentó ayer en Aguirrelanda los diecinueve urbanos nuevos que en cinco semanas estarán prestando los servicios de transporte en Vitoria. Algunos de ellos ya han entrado en funcionamiento y el resto lo hará paulatinamente.
El Ayuntamiento ha invertido 5,3 millones de euros en culminar «la renovación de la flota más importante que ha tenido Tuvisa en los treinta últimos años», subrayó Echevarría. Los nuevos vehículos se suman a la misma cantidad estrenada hace un año para modernizar la mitad de los autobuses de la compañía municipal.
Las nuevas adquisiciones consisten en la compra de quince urbanos para 114 pasajeros -al precio de 240.000 euros cada uno- y otros cuatro articulados, con capacidad para 140 personas y un coste de 320.000 euros.
Todos, adaptados
Con la entrada en vigor de estos vehículos, toda la flota de Tuvisa está formada ya por autobuses de piso bajo, adaptados para personas con discapacidad física. Y entre las novedades de los urbanos recién incorporados figuran las lunas parcialmente tintadas para regular la temperatura, tanto en invierno como en verano. Además, y por primera vez, las adquisiciones cumplen la normativa Euro IV, que supone una importante reducción en cuanto a las emisiones de gases a la atmósfera.