Martes, 30 de enero de 2007
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ECONOMÍA

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Gas Natural prepara su retirada
El abandono de su OPA para controlar Endesa supondrá su segundo fracaso para crear un 'campeón catalán'
Gas Natural prepara su retirada
Salvador Gabarró, presidente de Gas Natural. /REUTERS
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Gas Natural ultima su retirada de la guerra por el control de Endesa que ella misma empezó hace casi año y medio. El consejo de la compañía catalana tomará una decisión definitiva en una reunión extraordinaria que celebrará mañana o el jueves, Salvo sorpresas de última hora, confirmará ese día lo que el mercado lleva anticipando desde hace meses: que no tiene nada que hacer frente al gigante alemán E.on -que es cinco veces mayor en tamaño- en la puja en 'sobre cerrado' que se celebrará el viernes. La actual oferta de la compañía germana -de 34,5 euros por acción, todo en metálico- ya es un 38% superior a la formulada por el operador gasista, que paga 24,9 euros y con una combinación de 'papel' -dos tercios- y dinero. Encima, se da por seguro que E.on mejorará su propuesta. La cotización de la eléctrica cerró ayer ea39 euros tras subir un 0,8%.

Desde que la pugna por Endesa superó los bloqueos a los que estuvo sometida y llegó al mercado, se ha especulado con la retirada de Gas Natural ante sus escasas posibilidades de éxito. El presidente de La Caixa, Ricardo Fornesa, que controla el 35% de la firma gasista, ya envió el mensaje el pasado viernes de que 'tiraban la toalla'. «No ha sido posible y sería cuestión de pasar a otro tema», subrayó. La caja de ahorros dejaba claro así que abandonaba un proyecto que le ha dado numerosos quebraderos de cabeza, como el 'boicot' que sufrió al ser considerado en algunos círculos el asalto a la primera eléctrica del país como una cesión del Gobierno socialista a sus aliados catalanes.

Quizás era también un mensaje para la propia dirección de la empresa en el sentido de que no haga nuevos intentos en esta aventura. Es bien sabido que el promotor de la OPA fue el hoy presidente de Repsol y vicepresidente de Gas Natural, Antoni Brufau, que no ha dejado de luchar por el sueño de controlar Endesa y crear un gran gigante nacional con sede en Barcelona, incluso en contra de un sector de La Caixa que abogaba por retirarse hace tiempo.

Acciona

Ahora la caja quiere cerrar página. Deja así en manos de Acciona, que se ha convertido en el primer accionista de Endesa, con un 21% del capital, la única alternativa nacional a E.on. Pero la constructora de la familia Entrecanales ya ha anunciado en numerosas ocasiones que venderá su participación y hará plusvalías si no logra hacer fracasar al gigante alemán. Para ello debe evitar que logre el 50% del capital, un objetivo difícil si no cuenta con el apoyo de otros accionistas.

En las condiciones actuales, lo más seguro es que E.on mejore su oferta y Endesa termine en sus manos. En este contexto, Acciona acudiría a su OPA y Gas Natural no tendría más remedio que asumir su segundo gran fracaso en crear un campeón nacional. Lo intentó primero en 2003, cuando con Brufau como presidente lanzó una OPA hostil sobre Iberdrola. Lo hizo con el respaldo de La Caixa, pero a espaldas de su otro dueño, Repsol, presidida en aquel momento por Alfonso Cortina. La oferta fue rechazada por los principales accionistas de la eléctrica vasca y, sobre todo, tuvo en contra al Gobierno del PP. La Comisión Nacional de la Energía (CNE) la vetó.

En este segundo intento, Gas Natural tenía todo a su favor: el respaldo de La Caixa y Repsol, ya presidida por Brufau; y, ante todo, el firme apoyo del Gobierno, que ha realizado todo tipo de maniobras para cerrar el paso E.on, lo que le ha llevado a enfrentarse con la Comisión Europea. Incluso eliminó la posible resistencia de Iberdrola al firmar un pacto de compra-venta de activos.

Pero no contó con la resistencia numantina del presidente de Endesa, Manuel Pizarro, apoyado, además, por un PP que vio en la OPA un arma arrojadiza contra el Ejecutivo. Los populares denunciaron que la operación era una cesión de los socialistas a sus socios del tripartito en el marco de unas enrevesadas y polémicas negociaciones del Estatut. Ahora la primera eléctrica española parece abocada a terminar en manos extranjeras. No será ni catalana ni española.

 
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