Torrecilla de Alcañiz, un pequeño municipio turolense de 450 habitantes, ha quedado para siempre marcado por la tragedia que ayer se cebó hasta extremos difíciles de imaginar en una humilde familia de inmigrantes ecuatorianos con siete niños menores de 12 años. Tres hermanos -dos bebés gemelos de seis meses y otro de poco más de un año- fallecieron asfixiados en el incendio que destruyó su domicilio, una vieja casa de pueblo de tres plantas donde vivían alquilados. Otros dos pequeños están muy graves. La madre, de 31 años y viuda desde hace un mes, se recupera en un hospital.
Todo apunta a que el siniestro se desencadenó al prenderse una cortina con la llama de la estufa de butano que utilizaba la familia para combatir las extremas temperaturas de los últimos días. El fuego se inició a primera hora de la mañana en el salón, ubicado en la segunda planta del vetusto inmueble, y rápidamente se propagó al resto de las estancias.
La abuela de los niños, Mari Luz de Jesús A.C., de 57 años, y una tía, de 67, estaban fuera de la casa con uno de los nietos, John Alexander, de 4 años, cuando vieron las llamas y dieron la voz de alerta. En cuestión de minutos el fuego cercó la última planta y atrapó a cuatro pequeños que dormían en una de las habitaciones: los gemelos Marcos Antonio y Luis Manuel, Víctor Omar, de un año, y José Fernando, de dos.
Cuando los bomberos lograron acceder a la estancia, se toparon con una terrible escena: los tres primeros yacían en una cama, ya sin vida, mientras que José Fernando se había refugiado bajo el somier. Este pequeño fue evacuado en helicóptero al hospital de Zaragoza, donde permanece ingresado en la UCI en estado muy grave. Según los equipos de emergencia, ha sobrevivido «de milagro».
Su hermana Mabel Michelle, de 12 años, fue ayer operada de graves quemaduras de segundo y tercer grado en el 15% de su cuerpo. Su pronóstico también es muy grave. Otra menor, Kenia Stephania, de 8 años y la madre, Silvia del Pilar A.A., de 31 años, sólo sufrieron lesiones leves y se encuentran en observación en el hospital de Alcañiz . Los trabajadores de una obra cercana consiguieron rescatar a las tres por el balcón con la ayuda de una grúa telescópica.
«Cariño no les faltaba»
Todos los habitantes de Torrecilla de Alcañiz se mostraban ayer «desolados» por el drama que vive esta familia; y no sólo desde ayer. Hace apenas un mes, en Navidad, falleció el cabeza de familia, un hombre de origen andaluz, en un accidente de tráfico.
Lola, encargada del único bar del pueblo, recordaba ayer que se establecieron hace poco más de un año en esta pequeña localidad de la comarca del Bajo Aragón. «Solían venir por aquí, sobre todo el padre. Era un hombre encantador con sus hijos, les trataba con muchísimo cariño», rememoraba.
Según la dueña del bar 'Torrecilla', los diez miembros de la familia vivían gracias a la pensión del padre, afectado por una minusvalía que le impedía trabajar. Los pequeños fallecidos y su hermano de dos años habían nacido en España, mientras que los tres mayores -fruto de una relación anterior de la mujer- eran oriundos de Ecuador y habían llegado hacía menos de un año a España. Desde la muerte del cabeza de familia, todos subsistían gracias a las ayudas sociales. «No tendrían muchos medios, pero a los niños se les veía bien cuidados y cariño no les faltaba. Eran unos críos preciosos, encantadores, alegres, llenos de vitalidad», relataba.
El presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, que se desplazó ayer a Alcañiz para visitar a la madre y transmitirle sus condolencias, aseguró que el Gobierno aragonés va a buscar una casa en el mismo pueblo para realojar a toda la familia.