3.381. La cifra responde a los españoles que voluntariamente acabaron con sus días en el año 2005. De ellos, 2.557 eran hombres y 824 mujeres; es decir, por cada fémina, tres varones se suicidaron, según la estadística de defunciones que maneja el INE y que responde a una tendencia «decreciente» con respecto al año anterior, del 3,6%.
Por cada 100.000 habitantes, se dan siete casos de personas que ni fallecen por causas naturales ni esperan a envejecer para morir. Se salen de la curva estadística que dice que hay una «relación directa» en España entre mortalidad y envejecimiento. Asturias, Castilla y León y Aragón registraron las tasas de muerte más elevadas, al contrario que Melilla, Canarias y Madrid.