La agencia de Naciones Unidas para la educación y la infancia sólo pudo recaudar el pasado año la mitad del gasto previsto para situaciones de emergencia humanitaria. Hasta noviembre de 2006, según datos oficiales, los llamamientos de Unicef para financiar la ayuda de primera mano en las crisis de Sudán, Oriente Medio o África subsahariana, por ejemplo, tuvieron eco para cubrir únicamente el 49% de las necesidades. En el caso de las emergencias olvidadas, es decir, aquellas que no reciben atención mediática alguna, el organismo de la ONU reveló que tan sólo reunieron el 37% de los fondos previstos. Para ello recaudó de instituciones públicas y privadas, hasta noviembre del pasado año, 513 millones de dólares para hacer frente a 53 casos de extrema necesidad, cuando hubieran sido necesarios casi 1.000.
La presidenta del comité español de Unicef , Consuelo Crespo, achacó esta falta de financiación al «olvido» oficial, «porque juega en contra de los sectores más débiles de los países más necesitados», aseguró. El año anterior, el Gobierno español aumentó su presupuesto para este fin hasta alcanzar los 8,4 millones de euros, y unos 170.000 españoles contribuyeron de forma altruista a este fondo.
33 crisis abiertas
Para 2007, el informe de acción humanitaria señala que los conflictos bélicos, las catástrofes naturales, el sida, el hambre y otras enfermedades infecciosas ya golpean con dureza países como Haití, Sudán, Chad y Somalia, además de zonas importantes de Asia, sobre todo en el sur y este.
De los 635 millones de dólares solicitados por Unicef para este curso, casi una quinta parte, 121 millones, irán destinados a Sudán, sobre todo para programas humanitarios en la región de Darfur. Las tensiones bélicas y la falta de seguridad en este lugar, según denuncia la agencia, han interrumpido la vida de unos 4 millones de habitantes, de los cuales 1,8 millones son niños.