Los reiterados problemas detectados en la piscina del nuevo polideportivo de San Andrés, inaugurado el pasado mes de septiembre, forzarán la apertura de una investigación técnica para aclarar el grado de responsabilidad de la empresa constructora, la firma Corsán Corviam, cuyas obras han sido polémicas en Vitoria. El concejal de Urbanismo, Jorge Ibarrondo, dio ayer la orden de iniciar el análisis técnico después de la aparición de nuevas fisuras en el fondo de la pileta, que han obligado a cerrar durante un día la piscina a los usuarios.
Las grietas se detectaron el miércoles, momento en que se decidió clausurar al público la piscina olímpica del complejo. Durante la mañana de ayer se sucedieron las reuniones técnicas, que tuvieron como resultado dos decisiones. De un lado, reabrir de forma inmediata la piscina excepto las dos calles bajo las cuales se han roto los baldosines, con el objetivo de evitar percances. De otro, proceder durante el fin de semana a la reparación y sellado a las fisuras, lo que se hará mediante buceadores. Ello obligará a cerrar la instalación al menos durante el sábado y el domingo.
«Tantas incidencias no son normales», admitían ayer los responsables municipales, inclinados a iniciar una «investigación profunda» de los defectos para «solicitar responsabilidad a la empresa que ejecutó los trabajos», en caso de que se encuentren «vicios ocultos o fallos de construcción». «La instalación está en garantía, así que Corsán Corviam deberá subsanar los defectos sin que nos cueste un euro», advirtió el edil de Urbanismo, Jorge Ibarrondo.
La constructora fue responsable de las obras de los viales de Sidenor, que dejó sin terminar y con serias deficiencias cuando el Ayuntamiento decidió abrir los túneles al tráfico. También abandonó antes de iniciar el puente de Abetxuko, que el Consistorio finalmente tuvo que encargar a otra empresa. En ambos casos, el Ayuntamiento y la firma se han visto en los tribunales.
Contrariados
El cierre cogió a muchos usuarios por sorpresa. Margari, Flora Sánchez y Begoña Maestre acudieron fieles a su cita con el ejercicio semanal, pero tuvieron que cambiar el agua por el asfalto. «No sabíamos nada. Unas veces porque el agua está fría, también en las duchas; otras porque hay averías..., estamos acostumbradas», aseguraron.
A Mikel García también se le rompieron los planes. Aparcó la bicicleta y entró dispuesto a darse un chapuzón, en vano. «Espero que no esté muchos días cerradas porque aquí hay menos aglomeración que en otros centros cívicos», detalló. «No parece muy normal que unas instalaciones nuevas tengan que cerrar cada dos por tres. No es lógico», comentó, por su parte, el joven Aritz Bengoa.