Viernes, 2 de febrero de 2007
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CULTURA

GERALDINE CHAPLIN, ACTRIZ
«Tengo trabajo gracias a mis arrugas»
La hija de Charlot, que estrena 'Miguel y William', sigue teniendo presente a su padre: «Me inquieta cuando en una entrevista no me preguntan por él»
«Tengo trabajo gracias a mis arrugas»
DE ÉPOCA. Geraldine Chaplin, en 'Miguel y William'. / EL CORREO
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Desde que su padre la hizo aparecer con ocho años en 'Candilejas', Geraldine Chaplin (Santa Mónica, EE UU, 1944) ha vivido entre platós. Ex pareja y actriz fetiche de Carlos Saura durante veinte años, la hija de Charlot no se habla todavía con sus hermanos a cuenta del legado paterno. Vive entre un pueblecito suizo cercano a Vevey y en el Madrid de los Austrias. 'Miguel y William', una comedia de Inés Paris, devuelve su presencia etérea y vivaz envuelta en ropajes de época. El filme fabula sobre qué habría ocurrido si Shakespeare y Cervantes se hubieran enamorado de la misma mujer.

-Siempre irradia entusiasmo.

-Soy bipolar. Tengo mucha energía cuando trabajo. ¿Es tan bonito y escaso este oficio! Pero no estoy todo el tiempo así. Normalmente soy absolutamente apática, algo que me proporciona un enorme placer. Los tres últimos meses los he pasado en Miami, en un apartamento en la playa, sin hacer absolutamente nada.

-Qué envidia.

-He sido como un vegetal que ni siquiera crujía Qué placer. Y eso que últimamente no he parado. ¿Sabes quién tiene la culpa de que tenga tanto trabajo? Mis arrugas. Hay muy pocas actrices de mi edad con arrugas, casi todas se han hecho 'trabajos', como decimos en la profesión. Cuando no me ofrezcan papeles me encantaría 'trabajarme': me voy a hacer los labios, una liposucción Estirarme todo para mi satisfacción personal. Y voy a empezar a fumar, a beber, a drogarme.

-Es una mujer inteligente, no tendrá miedo a envejecer.

-Tengo un miedo atroz, detesto la vejez, no es digna ni noble. Los viejos no sabemos nada, deberíamos callarnos y dar la palabra a los jóvenes.

-Le gusta tanto trabajar que no se considera una actriz cara.

-A estas alturas, lo que venga bienvenido será. Y mi caché ha bajado siempre que he querido hacer una película, desde el principio de mi carrera ha sido así.

-¿Y el dinero?

-Me encanta. En Estados Unidos no puedes hacer nada sin dinero, sin él no tienes educación ni salud. Todo cuesta muchísimo, es espantoso. No sabemos la suerte que tenemos en Europa.

-¿Cuáles son sus lujos?

-Comprar libros. No puedo permitirme muchos lujos, porque todavía estoy pagando los estudios de mis hijos. Pero voy a tener unos lujos enormes cuando sea vieja: champán y heroína. Me he asegurado una vejez dorada.

-Cuando dejó de trabajar con Saura el cine español se olvidó de usted.

-Sí, vino un hada con la varita mágica que me hizo desaparecer. Me mandó afuera, trabajaba en el extranjero pero seguía viviendo aquí. Quizá fuera la edad, aunque estaba bastante buena todavía. O que me asociaban mucho con Saura y cierto tipo de cine. O que al final del franquismo todo el mundo quería hacer su película sobre la Guerra Civil y no había papeles para mí

-¿Cuándo va a volver a trabajar con Saura?

-Depende de él. Creo que está trabajando mucho Increíble. Yo no pondría impedimentos, pero no me hace falta para considerarme recuperada de nuevo por el cine español. Trabajé con Almodóvar en 'Hable con ella', y eso ya es el colmo, la maravilla. ¿Qué genio! ¿Qué contenta me puse en los Goya!

-Tras años de no hablarse, ha coincidido con Saura en alguna entrega de premios.

-Nos hemos visto. De lejos.

Un viejo verde

-Le tengo que preguntar por su padre.

-Me inquietaría si no lo hiciera. No contesto mecánicamente sobre él, pero casi siempre son las mismas preguntas y, claro, las mismas respuestas. Mi padre está bastante presente.

-En sus biografías no aparece como un dechado de simpatía en la intimidad.

-¿Verdad que no? Era muy simpático cuando quería. En realidad era victoriano y severo. ¿Nació en 1889! Padeció una infancia terrible. Su madre tuvo tres hijos con tres hombres distintos y acabó esquizofrénica por la sífilis. Ahora hay un escritor que prepara otra biografía de él, a pesar de que se han publicado cientos; las únicas que se aceptan como oficiales son su autobiografía y el libro de David Robinson, que vivió en casa y tenía acceso a todos los archivos. Dicen que mi padre era mucho más malvado y horrible que como lo describió Robinson. Y no me extraña.

-Sus conquistas amorosas serían hoy motivo de escándalo.

-Estaría en la cárcel. Le gustaban las jovencitas pero mantenía una cierta inocencia, al menos siempre se casaba con ellas. Con mi madre lo hizo a los 18 años, pero porque no podía hacerlo antes. Él tenía 53, era un viejo verde, algo escandaloso. Con sus hijas era terrible. Seguro que nos miraba y se acordaba de sus apetencias. Mi madre fue la más vieja de sus mujeres, la anterior tenía 15 años. Y las malas lenguas dicen que Lita Grey tenía catorce. Hay muchos hombres a los que les gustan las jovencitas. Sin embargo, fue fiel a sus ideales políticos, aunque eso significara que le echaran de Estados Unidos.

-¿Ha hecho las paces con sus hermanos a cuenta de los derechos sobre la obra de su padre?

-Seguimos sin hablarnos. No eran litigios, eran peleas, lo único que teníamos en común eran sus películas. Nos peleábamos como cabras enfurecidas, y me retiré, dejé mi parte. No cobro nada, pero soy mil veces más feliz. Y desde que me fui, ellos están haciendo un trabajo maravilloso. Marin Karmitz administra su legado y ha devuelto su cine a la pantalla grande, la Cinemateca de Bolonia está restaurando las películas deterioradas, hay exposiciones, libros Lo que yo quería, que Charlot estuviera en todas partes. Pero que me sienta feliz no significa que me hable con mis hermanos.

-¿Le molesta que la llamen rara?

-Me encanta. Me encuentro la más aburrida y común del mundo. Que me llamen rara lo considero genial.

-¿Ha sido una niña mimada?

-Lo he tenido muy fácil en la vida. Mi nacimiento ya lo recogieron los periódicos, yendo con mi padre se hacía historia. Volé de casa a los 17 años, pero en aquella época era lo normal. Me fui a la escuela de ballet y me independicé del todo a los 18. Yo abrí el camino a todas esas nulidades de hermanos. Mis padres eran tan geniales que nos hacían sentirnos a todos el favorito: lo descubrimos después, hablando entre nosotros.

-Defíname familia.

-Sé cuál es mi familia, y, excepto mis hijos, casi nadie de ellos lleva mi sangre. La familia es quien siento mía, de corazón, no de sangre. Hay un dicho en inglés que dice que la sangre es más espesa que el agua. Pero, por desgracia, se coagula.

-Usted simbolizó el cine 'progre' por excelencia. ¿Sabe hoy quiénes son de izquierdas?

-¿Hoy? Antes se sabía quiénes eran los buenos y los malos, así los llamaba yo. Con la edad y lo que ha pasado he llegado a la triste conclusión de que la gente es como es y ya está. No soy muy fanática del ser humano. George Bernard Shaw decía que no sabía si había hombres en la luna, pero, de haberlos, debían de utilizar la Tierra como manicomio.

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