El Mirandés ha cerrado de forma definitiva la plantilla con la que afrontará el resto de la temporada. Y lo ha hecho con sorpresa de última hora. Concretó el fichaje del ariete sub' 23 Alberto González Ferrer a lo largo de la tarde del miércoles, como informó ayer EL CORREO, y apuró al límite para tramitar la ficha de un nuevo central.
Una vez que la directiva alcanzó un acuerdo con el zaguero Amoedo para que abandonara la disciplina rojilla con destino al Amurrio de Segunda B, solicitó los servicios de Alberto Ateca Cano. El defensor, nacido hace 32 años en Santander y con el que venía manteniendo conversaciones desde hace semanas, aceptó la oferta mirandesista.
El experimentado central se trasladó esa misma tarde desde Cantabria hasta Miranda de Ebro. Sin embargo, se perdió en la circunvalación de Vitoria. El tiempo jugaba en contra, tanto del club como del jugador, ya que el plazo para fichar futbolistas concluía a las cero horas del miércoles, y no llegaba a su destino.
Los nervios aparecieron en los miembros de la junta mirandesista y salieron al encuentro de Ateca, a la altura de la azucarera. A las 23.53 horas, remitieron el fax federativo con los datos del zaguero. El cántabro se había convertido en nuevo jugador rojillo por los pelos.
Presentación
Tanto Alberto como Ateca fueron presentados durante la mañana de ayer, en las instalaciones de Anduva. Acompañados por Félix Pipaón y Aurelio Puente, presidente y principal responsable del Área Deportiva del club, respectivamente, los dos refuerzos explicaron las razones por las que se habían decidido a aceptar las ofertas que les habían trasladado.
«En cuanto obtuve la carta de libertad, no dudé en fichar por el Mirandés», manifestó el delantero madrileño, de 22 años y que recala en el equipo de Anduva procedente del Lemona de Segunda B. «Si no vine antes» -añadió- «fue porque no me dejaban salir».
Alberto, que se comprometió a «trabajar duro y aportar todo lo que pueda al equipo», declaró que apostó por el Mirandés por el proyecto deportivo que le presentaron. «Es tan bueno como interesante», recalcó antes de apoyarse en la afición rojilla: «Es de una categoría bastante superior a la que está el club».
Su nuevo compañero de plantilla se expresó en la misma línea. «El proyecto deportivo me parecía muy interesante», incidió Ateca. Central que se forjó en las categorías inferiores del Racing de Santander antes de militar tres campañas en la Gimnástica Torrelavega, una en el Ourense y regresar al conjunto fabril, en el que compitió durante otras cuatro.
«Estuve en Anduva hace un par de temporadas y me quedé sorprendido por la afición que arrastraba un equipo que ahora cuenta con cuatro mil socios», indicó el zaguero, que carecía de escuadra esta campaña. «Para un jugador, el apoyo del público es fundamental. Además, sé que vengo a un buen club y» -agregó- «que su objetivo prioritario es subir a Segunda B».
Satisfacción en el club
El presidente del Mirandés se congratuló por haber cerrado la plantilla con otros dos efectivos, que se han sumado a los tres recientes refuerzos: Jon Gebara, Íñigo Marín y Sergio Hernández. «Estamos muy contentos porque creemos que hemos conseguido los objetivos que nos habíamos marcado dentro del Área Deportiva», recordó Pipaón.
El mandatario mirandesista estimó que, «ahora mismo, el club cuenta con una plantilla con un alto tanto por ciento de jugadores con experiencia en Segunda B y espero que terminemos primeros en la Liga y consigamos el ansiado ascenso», zanjó.